Cuba le urge una cultura de innovación en el sistema empresarial

El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, convocó al sistema empresarial cubano a potenciar de inmediato una cultura de la innovación para resolver los problemas más acuciantes del país, al encabezar una reunión en el Palacio de las Convenciones con las Juntas de Gobierno, definidas como el órgano representativo de los intereses del Estado en el control de la gestión empresarial estatal.

Tenemos las condiciones, aseveró el mandatario, para lograr un fuerte sistema de ciencia, tecnología e innovación, donde consigamos fertilizar las interconexiones necesarias entre el sector del conocimiento, el sector productivo y de los servicios, y la actividad del Gobierno.

En el encuentro — donde la ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya, presentó una ponencia sobre la financiación a la actividad de ciencia, tecnología e innovación — Díaz-Canel consideró que, a pesar de las 43 medidas aprobadas para el fortalecimiento de la empresa estatal, aún existe inercia en materia de propuestas, en estos complejos momentos que vive el país, atravesados por la epidemia de la COVID-19 y el recrudecimiento del bloqueo.

“Hacia ello tiene que estar la mirada de quienes dirigen las empresas y las Juntas de Gobierno, ver qué trabas nos quedan por eliminar, qué elementos nos pueden permitir otra motivación para que el sector empresarial empuje nuestra economía”, precisó.

En esto tiene mucha influencia, dijo, la manera en que gestionamos la innovación desde el sistema empresarial. Para nosotros como país, afirmó el Presidente de la República, esto es clave para cumplir con los Objetivos del Desarrollo Sostenible, con la Visión de la Nación y el Plan Nacional de Desarrollo Económico-Social hasta el 2030.

“No existe nada más retador para la ciencia y la innovación que esa Visión de la Nación: tener una nación socialista, soberana, próspera y sostenible, demanda innovación e investigación científica en la solución de los problemas de los país”, indicó el Jefe de Estado.

Al analizar estos asuntos, que están siendo atendidos directamente por el Gobierno, el mandatario se refirió a la contradicción que se plantea en Cuba: por un lado, dijo, somos un país subdesarrollado con un índice de desarrollo humano alto, reconocido en el último informe del PNUD, que nos permite ocupar el lugar 72 a nivel internacional, sobre todo por la obra social y las política públicas que ha desarrollado la Revolución.

Sin embargo, agregó, cuando vemos al ranking mundial de innovación, donde participan varias organizaciones internacionales, entre ellas la Organización Mundial para la Propiedad Intelectual, aparecen alrededor de 143 países, y Cuba no entra en el índice Global de Innovación.

Expongo esos elementos, acotó, porque nos falta cultura de esos temas, fundamentalmente en el sector empresarial. Hace dos años, recordó, planteamos que la gestión gubernamental se tenía que apoyar en tres pilares: ciencia-innovación, comunicación social e informatización.

Esta reunión, que forma parte habitual de la agenda del Presidente cubano, estuvo dirigida por Marino Murillo Jorge, jefe de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo. En ella participaron además, el segundo secretario del Comité Central del Partido Comunista, José Ramón Machado Ventura; el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa; el primer ministro, Manuel Marrero Cruz; viceprimeros ministros y titulares de varias carteras.

Allí el Presidente de la República explicó a los miembros de las Juntas de Gobierno que en estos momentos en Cuba la innovación la lideran el sistema del conocimiento y las universidades; en segundo lugar, los centros de investigación; mientras, las empresas tienen una muy baja representación, con excepción de determinados sistemas empresariales como BIOCUBAFARMA, que ha introducido la innovación como parte de su proceso productivo y ha cerrado el ciclo de la producción y la comercialización con el aporte de la ciencia.

Como país, señaló, tenemos ese modelo que funciona, que lo concibió y desarrolló el Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, y que después el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, le incluyó la particularidad de que pasara de un sistema presupuestario a uno empresarial. Eso se nos ha quedado como buen ejemplo y no lo hemos generalizado, valoró.

Pero ante esos problemas, “el país no está detenido”, agregó Díaz-Canel, quien en su disertación apuntó además que en los dos últimos años se han aprobado varias políticas públicas, normas, resoluciones, que favorecen al sistema de ciencia, tecnología e innovación.

Junto a Educación, estimó el Jefe de Estado, ese es uno de los sectores que tiene implementadas prácticamente todas las cuestiones que estaban planteadas en los Lineamientos. Hasta las famosas interfaces entre empresas y centros de investigación y universidades, que eran un reclamo de estas y una necesidad de las empresas.

A la pregunta de qué necesitamos para que la innovación se convierta en palanca importante del desarrollo del país, sobre todo en el sector empresarial, Díaz-Canel planteó el camino: precisamos de una gestión de Gobierno que estimule la innovación, y la estamos construyendo; un sistema empresarial innovador, y en eso todavía hay un largo trecho por recorrer; un marco regulatorio, que lo tenemos, y uno financiero, en el que se dan los pasos; y el potencial humano que ha creado el país.

Pero innovar, alertó el mandatario cubano a los empresarios, “no es solo buscar y aplicar conocimientos nuevos, es también combinar los que ya existen y aplicarlos a nuevos y viejos problemas”.

En ese sentido, el Presidente habló de la cantidad de investigaciones realizadas en este país que dan solución a problemas tremendos y están aún engavetadas. Sin hacer estudios nuevos, dijo, y si aplicáramos un porciento importante de lo que está investigado y tiene comprobación a determinada escala, nosotros estuviéramos más adelante en la solución a un grupo de dificultades que tenemos acumuladas.

El Jefe de Estado consideró que, en estos temas, la COVID-19 resultó una prueba de fuego. “¿Cuál fue el método de trabajo del Gobierno para enfrentar la epidemia? Convocar a los expertos del Ministerio de Salud Pública, a su Consejo Asesor, que es uno de los que sí sabe gestionar innovación, a la comunidad científica, a todas las disciplinas y saberes”.

¿Y qué ha pasado?, se preguntó. Tenemos de los protocolos más robustos para la atención de la enfermedad y los mejores indicadores en su manejo; no han colapsado nuestras salas de terapia intensiva; no ha muerto ningún personal de la Salud en el país atendiendo la COVID-19; no han fallecido embarazadas, ni niños; nuestros protocolos garantizan que el paciente supere más rápido la enfermedad; que lleguen menos casos a estados críticos y graves; y que menos personas fallezcan.

Todo eso se ha gestionado con ciencia e innovación, aseveró. Más de 700 investigaciones, muchas con publicaciones a nivel internacional en revistas prestigiosas de las ciencias médicas; más de 13 biofármacos, que se están produciendo; y cuatro candidatos vacunales. “Son candidatos vacunales en un país subdesarrollado, busquen cuántos países lo han podido hacer en medio de la COVID-19”, comentó.

Entonces, resumió, “a un problema complejo e intenso en poco tiempo le dimos respuesta aplicando una gestión de innovación”. Ahora ese sistema, reiteró el mandatario, lo trasladamos al Programa de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional, y tenemos una gran cantidad de temas en los que existen aportes desde las instituciones científicas. Casi ninguna investigación es nueva, todas estaban ahí y se empiezan a aplicar. Todavía, por supuesto, no dan los resultados que queremos, pero estoy convencido, afirmó Díaz-Canel, de que llegarán.

En ese camino imprescindible, aseveró, “tenemos que ver la innovación como un proceso social, multiactoral, interactivo, sistémico y que sea capaz de favorecer la producción, la difusión y el uso del conocimiento”.

Tenemos todas las condiciones en el país para hacerlo, insistió, pero tiene que potenciarlo el sector empresarial. Desde el Gobierno lo vamos a hacer, en todas las dimensiones, a nivel nacional, territorial, sectorial y sobre todo a nivel local, tomando la gestión de Gobierno, basada en ciencia e innovación, como centro de todo, involucrando y poniendo en interacción como sistema al potencial humano que tenemos, al sector productivo y de los servicios, a la administración pública, y al rol fundamental del sector del conocimiento, liderado por las universidades.

Necesitamos un pensamiento del sector empresarial que actúe, que proponga, que implemente acciones de perfeccionamiento para lograr avanzar en el desarrollo económico y social del país, de una manera más sostenible, más intensa y más rápida, concluyó.

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