¿Cuándo desvirtúan las nuevas tecnologías?

Tomada de Internet

El acceso de millones de cubanos a las nuevas tecnologías es muestra del esfuerzo del Estado por acercar al pueblo a los adelantos de que disfruta el mundo.

Vive la nación un proceso de informatización de la sociedad en ascenso donde se involucra a todos los sectores, pero en buena parte de la población más que utilizar la wifi, los celulares y las redes sociales como herramientas de las cuales servirse en la cotidianidad, las han endiosado y se han convertido en sus esclavos.

La adicción de no pocos por la red de redes es un problema en Cuba, temática que ha sido abordada en publicaciones impresas y digitales como la página web 5 de Septiembre, de Cienfuegos, y Escambray, de Sancti Spíritus.

En la Isla las zonas de navegación de Internet inalámbrico sobrepasan las 20; se registran más de 42 000 contratos en la telefonía móvil y están cubiertas Nueva Gerona, La Demajagua y La Fe con radiobases de tecnología 3G, pero es imposible conocer la cantidad de celulares sin línea destinados solo al juego. Con tal acceso esta reportera se atrevería a decir que casi nadie escapa al universo digital.

La prestación de servicios se ha convertido hoy en su víctima porque lo mismo se encuentra al dependiente de una cafetería estatal, tienda o restaurante, médico, incluso maestros, enternecidos dando like, con una sonrisa boba disfrutando el último chisme en Facebook y descuidando su misión social. Tales procederes necesitan coto y medidas porque crean insatisfacción y disgusto en la población.

“Los cubanos cuando no llegan se pasan”, expone la popular frase atribuida al generalísimo Máximo Gómez y lo que está sucediendo lo corrobora. Incumplimiento y desaprovechamiento de la jornada laboral, imprecisiones en las informaciones brindadas, demoras en trámites y servicios son consecuencias de la desmedida obsesión, que igualmente tiene otras incidencias.

En su artículo Disciplina laboral, ¿vacante en los puestos de trabajo? la periodista Delia Proenza cita el artículo 145 de la Ley No. 116 del Código de Trabajo de la República de Cuba, vigente desde diciembre del 2013, que estipula: “Los trabajadores tienen el deber de realizar su trabajo con la eficiencia, calidad y productividad requeridas, cumplir con las normas de conducta, disciplina y con el orden establecido, así como cuidar de los recursos y medios que utilizan en el desempeño de su labor y responder por los daños que ocasionen”. Dónde queda entonces la exigencia porque nada nos distraiga de nuestro contenido y lo establecido.

Ya existe la llamada nomofobia, miedo irracional a salir de la casa sin el teléfono. Reflexionemos entonces si somos nomofóbicos o no. El impacto de las tecnologías de la información y la comunicación tiene que ser para bien y su uso con cordura. No pueden venir en detrimento de la vida, sobre todo en momentos en que se impone el aporte consciente de cada cual al país en las distintas esferas.

Ciencia y Tecnología Isla de la Juventud Opinion
Yojamna Sánchez
Yojamna Sánchez

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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