Cuando Changó vino de España (+Podcast)

La virgen mantiene sus colores originales, pues desde 1864 que se trajo, nunca ha sido restaurada.

La primera imagen escultórica de la Santa Bárbara en Cuba llegó en 1864 desde Barcelona, España. Fue Güines el municipio que la recibió para que fuera adorada y presidiera las fiestas del cabildo lucumí, asentado en esas tierras de la hoy provincia de Mayabeque.

De acuerdo con la indagación realizada por los historiadores Juan Carlos Abad Mora y Abilio González González en su libro Estudio de las Fiestas de Santa Bárbara en Güines, la presencia de la imagen en estas tierras nació por sugerencia del presbítero Tomás Rodríguez Mora a Pascual Fernández, jefe de la sociedad lucumí y antiguo esclavo de Manuel Fernández, al apreciar la fe y la devoción con la que los africanos veneraban a la santa a través de una lámina con su imagen.

“En aquel momento, muchos españoles pensaron que habían logrado implantar su religión y sentían orgullo al ver cómo la sociedad negra veneraba a la imagen, pero en realidad no era así, en ese lugar no se hacía otra cosa que adorar a Changó, uno de los dioses del panteón orisha, al cual semejaron con la Santa Bárbara debido a la increíble similitud de características existentes entre ellos”, expresó Lázaro Hernández Pérez, practicante de la Regla de Osha o santería.

A su vez, el sociólogo y profesor de la Universidad Agraria de La Habana, José Luis Martin, estudioso del tema, comentó que “lo ocurrido fue resultado no solo del flujo de intercambio de información racial, psicológica y cultural experimentada por la sociedad en aquella época sino también de la capacidad de adaptación adquirida por la mayoría esclava para seguir practicando su religión sin ser oprimidos. La acción, sin duda, representa una clara muestra de rebeldía y determinación”.

La publicación ya referida asienta que el sacerdote Tomás Rodríguez Mora compró la imagen y viajó con ella desde España. Al llegar a Cuba, la bendijo y efectuó una festividad con masiva participación de negros y blancos. Sin embargo, Raúl Rodríguez Dago, en su texto Sincretismo Cubano: Santeros, Ñáñigos y Espiritistas, declara que fue el clérigo Sotero Escarce el encargado de traer la obra escultórica del país ibérico.

Para la virgen se construyó una pequeña capilla en la antigua calle Delicias, y no fue hasta 1955, con el apoyo de la población güinera, que se logró construir la actual edificación de mampostería y placa, en el mismo lugar. Ese año y con motivo de la reinauguración del local, el vicario monseñor José Ramón Rodríguez Núñez también dio su bendición a la Santa Bárbara-Changó.

“El cuidado y protección de la Santa Bárbara es, desde sus inicios, una responsabilidad histórica de la descendencia de las familias de Pascual y Manuel Fernández, son ellos los encargados de organizar las fiestas que hacen viajar a miles de creyentes desde cualquier parte de Cuba y del mundo a este barrio de Leguina cada año”, manifestó el Máster en Ciencias de la Educación e historiador del municipio, José Bárbaro Sulet.

Documentos oficiales pertenecientes a la Iglesia Católica de la época, resguardados hoy en los archivos del Museo Municipal de Güines, refieren que el costo de la escultura estuvo entre las 21 y 23 onzas de oro, lo que equivale en la actualidad a una suma de alrededor de 24-28 millones de dólares, según los precios manejados en el mercado internacional hasta el 25 de noviembre de 2015

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