Cortar las alas al peligro

Según especialistas de Recursos Hidráulicos, este será un año de intensas sequías y muy aisladas precipitaciones. Pero como todos sabemos, una cosa son los pronósticos y otra las variaciones inverosímiles que el cambio climático nos trae.

Sino que lo digan los embalses de esta ínsula que sin ver una gota de agua durante los primeros tres meses del 2017, fueron testigos de la lluvia a cantaros de hace unos días.

Y es precisamente ahí donde viene la preocupación ante un visitante nunca querido, el mosquito.

Es cierto que gracias al intenso trabajo realizado por los organismos involucrados y los ciudadanos, el tema del Aedes ha disminuido un poco, pero como dice el dicho, en la confianza está el peligro.

Siguen siendo estos, los meses de agua, donde más atentos debemos estar porque de la noche a la mañana una situación en apariencia controlada-como exhibe hoy el 0,06 por ciento en el índice de infestación- puede convertirse en una verdadera batalla campal.

Recordemos que la lucha no es contra las enfermedades, que para colmo son unas cuantas-porque antes el hincapié iba para el Dengue, luego ampliamos el diapasón para enfocarnos en el Zika y olvidamos el Chikungunya y la Fiebre Amarilla-, sino contra su denominador común, el vector.

No basta con mantener el orden y la limpieza solo en tiempos de campaña, el control debe ser sistemático no solo por el mosquito, sino por cuánto puede afectar a la salud y el entorno y esto hay que tenerlo bien presente porque amén de lo logrado hasta el momento, continúa siendo el deterioro de las condiciones higiénico sanitarias en los asentamientos poblacionales uno de los principales problemas medio ambientales a los que el municipio se enfrenta.

Otro punto importante de la tarea va dirigido específicamente a la tríada del médico, la enfermera y el operario de vectores en cada consultorio, quienes constituyen la base de la vigilancia epidemiológica; y a la otra cara de la moneda, la preocupación personal de cada individuo ante la sintomatología repetida hasta el cansancio.

Más allá de recitar de memoria un rosario de palabras, es necesario concientizar que ante fiebre, erupciones en la piel, dolor de cabeza y dolores musculares o en las articulaciones hay que recurrir al médico.

De gratis, “por la libreta”, la vida es complicada, no tenemos por qué enredarla más cuando la simpleza de las soluciones las tenemos al alcance de la mano.

Seamos un poco más proactivos en el hogar, en el trabajo y en la comunidad que nada nos cuesta. Así evitaremos la reproducción del Aedes y le cortaremos las alas al peligro.

Opinion
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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