Corrientazo en Tucacas

Linieros-4–¡Hola, Marcos!, ¿cómo estás?, ¿cómo les va por allá?

–Eyyy, qué bueno cuando nos encontramos por acá con algún pinero. Estamos bien, con mucho trabajo, nunca antes lo habíamos hecho bajo tantos riesgos, vaya, ni con los huracanes en la Isla y mira que nos hacen estragos…Nos tenemos que encaramar a una altura de casi sesenta pie.

Linieros de Isla de la Juventud con espíritu solidario rehabilitan las redes eléctricas en el hermano país de Venezuela, con el propósito de elevar la calidad del vital servicio y contribuir al desarrollo energético de ese país

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Fotos tomadas de Facebook

–¡Hola, Marcos!, ¿cómo estás?, ¿cómo les va por allá?

–Eyyy, qué bueno cuando nos encontramos por acá con algún pinero. Estamos bien, con mucho trabajo, nunca antes lo habíamos hecho bajo tantos riesgos, vaya, ni con los huracanes en la Isla y mira que nos hacen estragos…Nos tenemos que encaramar a una altura de casi sesenta pie.

–¿No crees que exageras un poquito?

–Exageración, ninguna, cuando nos subimos a esas torres todo hacia abajo se ve chiquito, están encima de montañas, entra al muro de Yordanis para que veas sus fotos.

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Me comenta emocionado desde la red social de Facebook Marcos Borroto Santiesteban, uno de los seis linieros de la Isla de la Juventud que hace alrededor de cuatro meses desandan por la exuberante vegetación venezolana con el propósito de rehabilitar las redes eléctricas, muy deterioradas debido a la falta de mantenimiento; lo cual interviene de manera negativa en la calidad del servicio.

Para ser más específico, laboran en Tucacas, la capital del municipio José Laurencio Silva, del Estado Falcón, en la República Bolivariana de Venezuela, donde han tenido que sobreponerse a la distancia y los peligros del propio del quehacer para entrarle con ganas a las nuevas misiones.

–Son torres de alta tensión, pues por ahí pasan líneas de 220 y 400 kv, son muy potentes, alimentan a casi todo el país; en ocasiones te puedes imaginar cómo se nos ponen las manos, echando humo…

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–Pero, ¿y los medios de protección?

–No nos faltan, utilizamos medios con un elevado nivel de seguridad, pero con todo y eso sentimos la fuerza de la corriente. A ello súmale los buenos sustos que hemos pasado desde lo alto; no es nada fácil, sin embargo, avanzamos y al terminar con la reposición aquí nos trasladaremos para otro Estado y así, hasta lograr proporcionarle mayor confiabilidad a las líneas porque las interrupciones ahora llueven por acá.

La conversación fluye de manera cordial, ya conocía a Marcos en mis ajetreos reporteriles tras las faenas de los linieros en el territorio o la Empresa Eléctrica, donde en varias ocasiones lo vi recibir diplomas de reconocimiento por su destacado bregar.

–Ya debo irme, al parecer se irá la corriente, el voltaje fluctúa mucho,  es así y eso que ha mejorado. Oye, ¿cuándo sale el trabajo?, que no se te olvide saludar a mi gente en la Eléctrica y a la familia; escribe ahí que vamos a cumplir.

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Alejandro Montero Rodríguez, es otro de los linieros que desde las seis de la mañana ya anda en la maleza venezolana en aras de iniciar las faenas, esas que aprendió en este terruño, el cual ahora añora desde la lejanía.

Cuando entré en contacto con él, poco faltó para pasar de entrevistadora a entrevistada, a ráfagas me cayó a preguntas, quería saber de qué órgano de prensa era, si yo era del territorio, si lo conocía de la empresa, en fin…

Al explicarle el objetivo del trabajo periodístico, expresó:

–Las condiciones de trabajo son un poco adversas, todo es selva y el acceso a las torres se hace difícil como también a la hora de escalarla con todas las herramientas y materiales a cuesta; el mantenimiento lo hacemos desde el piso hasta la cima para el cambio de aislamiento.

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Mientras escríbeme cuenta de que forman parte de un contingente de cubanos pertenecientes a la Industria Básica que cumplen misión internacionalista en la patria de Bolívar, como parte de un programa de desarrollo energético que acomete el presidente Chávez en aras de elevar la calidad de vida de los pobladores.

–Aunque acá hay representantes de diversas áreas, dispersos por los Estados, linieros somos seis: Marcos, Yordanis, Juan, Saturnino, Duilio y yo; estamos en Falcón, pero no todos pertenecemos a la misma brigada, donde el chofer sí es venezolano.

–¿Qué es lo que más extrañas?

–La tranquilidad, la gente, la cuidad, mi reparto (Juan Delio Chacón) y mi familia, sobre todo en los días feriados, tales como el Día de las Madres, de los Padres… no he pasado un fin de año pero ya me lo puedo imaginar. De todas maneras uno se sobrepone porque estamos conscientes de la responsabilidad que tenemos y vamos a finalizarla con creces.

Siento que el chat se interrumpe, no tengo respuesta; al rato, escribe y junto con las explicaciones por su ausencia, comenta que debe finalizar porque lo llaman para comer. Antes de retirarse agrega que tal experiencia los convertirá en mejores seres humanos.

ENTRE FALCÓN Y LA ISLA

Podrán existir muchas diferencias entre el Municipio y Falcón, sobre todo en cuanto al escenario en que los linieros acometen sus faenas; no obstante, las misiones tienen igual fin: proporcionarle mayor seguridad al sistema energético.

Allá, en aquella nutrida selva, a la que muchas veces deben entrar con machete y sierra en mano para poder llegar hasta las imponentes torres, quedan estos “eléctricos”, quienes más que con la añoranza colgada en el pecho proseguirán con el orgullo y el compromiso de linieros que ahora dan un fuerte corrientazo en Venezuela.

 

 

 

 

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