Convicción hecha camino (+ Gráfico)

Cuando pocos en el mundo apostaban por nuestra capacidad de resistir y vencer a

nte la adversidad y el reforzado cerco imperialista, desde la Isla de la Juventud se dio una respuesta contundente que aún enardece y trasciende el tiempo y distancias.

Eran los dramáticos años del período especial provocado por causas externas: la caída del campo socialista y la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El Producto Interno Bruto cayó un 34,8 % y se deterioró sensiblemente la alimentación de los cubanos, sufrimos apagones de varias horas diarias y se paralizó buena parte de la industria y el transporte público, pero a pesar de ello se logró preservar la salud pública y la educación.

Y fue en el acto nacional por el Día de la Rebeldía Nacional que el territorio pinero y la juventud habían ganado por sus resultados en ese adverso 1994; cuando las carencias empezaron a sembrar en algunos el desánimo, Raúl Castro, entonces segundo secretario del Partido, dijo con palabras que aún palpitan en la memoria:

“…allí donde los cuadros saben impregnar en todo el pueblo la convicción de que Sí se puede, se avanza en el mejoramiento de la situación alimentaria, paso a paso, pero firmemente, consolidando lo logrado y manteniendo el rumbo hacia delante”.

Sin sacudirse el polvo del camino y después de rendir el más ferviente homenaje al Libertador Simón Bolívar y firmar por Cuba el Convenio Constitutivo de la Asociación de Estados del Caribe, presidió el masivo acto Fidel, a quien su hermano calificó “el más preclaro hijo de Cuba en este siglo, aquel que nos demostró que sí se podía intentar la conquista del cuartel Moncada; que sí se podía convertir aquel revés en victoria…”.

Dos años antes y como muestra de las iniciativas locales, había expresado el General de Ejército lo que sería antecedente de la histórica consigna: “Lo están demostrando los pineros, que si se resiste y se lucha, se vence”, mientras los militantes de la vanguardia política y la Unión de Jóvenes Comunistas creaban su batallón agrícola para poner a producir apartados parajes, el pueblo se movilizó en diversos frentes, reajustó la economía, desarrollaron nuevos renglones y potenciaron las fuerzas productivas.

Mas, la frase se hizo actitud de todos a lo largo y ancho de la nación y trascendió fronteras.

“El ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América)
–precisó Raúl al clausurar la IV Cumbre de Petrocaribe– ratifica que Sí se puede construir un mundo mejor”, luego de subrayar que “mediante la unidad, la cooperación solidaria y la complementariedad de las economías, es posible sobreponerse a las más difíciles circunstancias y salir adelante”, en una convocatoria hoy adquiere mayor vigencia ante las serias amenazas imperiales contra los pueblos de Nuestra América.

En una de sus intervenciones en la anterior legislatura del Parlamento exhortó a continuar con ese espíritu, que “venció obstáculos al parecer insalvables en la etapa más crítica del período especial”, y dio la clave al llamar a consagrarnos, con modestia y sin fanfarria, en cada puesto de trabajo al cumplimiento diario y estricto del deber.

Sí se puede es permanente aliado de los cubanos para desterrar la ineficiencia, el desorden, la indolencia, el descontrol y la insensibilidad, entre otros males cuando asoman la cabeza, y compulsa a eliminar la burocracia, el derroche, la improvisación, la indisciplina, el irrespeto, el dañino egoísmo y otros defectos que hacen más estragos que las limitaciones materiales.

Como subrayara recientemente el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel: “De Fidel y de Raúl aprendimos a desechar el lamento inútil y a concentrarnos en buscar salidas, a convertir los desafíos en oportunidades y los reveses en victoria”.

En ese empeño por hacer de cada día del almanaque un 26, de cada mes del calendario un julio y de cada compromiso un Moncada triunfante, los pineros tenemos además la dicha de haber compartido con nuestros guías históricos la convicción de que Sí se puede derrotar el desaliento, la desconfianza y la inercia que le hacen el juego al enemigo, porque es convicción hecha pueblo y camino.

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Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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