Contrastes que derriban mentiras

Ilustración: Martirena. Periódico Escambray, Santi Spíritus.

Desde el norte acusan a Cuba de “esclavizar” a sus médicos y demás profesionales, así como de incurrir en la trata de personas, entre otras farsas inventadas para demonizar a su gobierno y desacreditar el alcance de misiones que salvan millones de vidas en el mundo.

El artículo 73 de la Constitución postula “el derecho de todas las personas y responsabilidad del Estado” a recibir formación integral y de calidad desde la infancia hasta la Universidad.

Mas, como afirma el dicho, las mentiras tiene piernas cortas y no llegan lejos. ¿Dirán los impostores de la administración Trump que este país cercado y amenazado dedica el 51 por ciento de su Producto Interno Bruto anual para los servicios de Salud y Educación?

¿Hablarán de los contrastes que marcan las diferencias entre lo que ocurre en zonas no muy distantes en esta misma semana durante el inicio del curso escolar de los cubanos en que los niños invadieron alegres aulas y escuelas para disfrutar de educación gratuita, asequible y de calidad para la formación integral; y, además, sin miedo a ser atropellados ni separados de sus familias por su color o procedencia, como sí acontece en su propia tierra?

 

Un informe del inspector general del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. difundido por estos días, señala:

Los niños migrantes separados de sus padres el pasado año en la frontera entre México y Estados Unidos por agentes de la administración Trump mostraron… síntomas de estrés postraumático que fueron en aumento y se intensificaron durante el agitado proceso de reunificación con su familia.

Según el reporte,

“los menores, muchos de los cuales ya enfrentaban situaciones difíciles en sus países de origen o las padecieron durante su viaje al norte, exhibían más síntomas de miedo, sensación de abandono y estrés postraumático que los chicos que no fueron separados de sus padres. Algunos lloraban inconsolablemente. Otros creían que… los habían abandonado y estaban… confundidos…”.

De poco servirán los millones de dólares destinados a la más reciente agresión del gobierno yanqui mediante el programa de la Usaid destinado a sabotear nuestra cooperación internacional en decenas de países para beneficio de millones de personas.

Tal es la incertidumbre e inseguridad, muy distante de la felicidad vivida por los infantes de mi país en las últimas jornadas, en cumplimiento del artículo 73 de la Constitución que postula “el derecho de todas las personas y responsabilidad del Estado” a recibir formación integral y de calidad desde la infancia hasta la Universidad.

Pero las paradojas prosiguen de este mundo civilizado y brutal a la vez, donde sus gobiernos sumisos recortan presupuestos sociales y costean el terror.

Telesur noticiaba hace apenas unas horas que Argentina amaneció sin maestros en las escuelas, de acuerdo con la Confederación de los Trabajadores de la Educación (CTERA), que anunció este jueves un paro y movilización nacional docente que afecta a centros educativos.

“Le reclamamos al gobierno… de Mauricio Macri…, –declaró Sonia Alesso, secretaria general de CTERA– que está incumpliendo la paritaria nacional docente (en detrimento de la igualdad de derechos) y la Ley de Financiamiento Educativo, que intervengan en la resolución de este conflicto, y al gobierno provincial que resuelva la situación de los docentes de Chubut”, donde agredieron a maestros.

Desde Colombia expresó vía Twitter la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior: “Exigimos respuestas. ¿La policía le dispara a la población civil indefensa?”, al tiempo que otras fuerzas repudiaron la acción policíaca contra la comunidad estudiantil.

El contraste es evidente, da más altura a la obra de los cubanos para preservar sus conquistas básicas: la Educación y la Salud Pública, y desmorona las mentiras y desfachatez del imperio. De poco servirán los millones de dólares destinados a la más reciente agresión del gobierno yanqui mediante el programa de la Usaid destinado a sabotear nuestra cooperación internacional en decenas de países para beneficio de millones de personas.

Isla de la Juventud Opinion
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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