Confesiones de verde olivo

smf-1Hace apenas unos meses Brenda Cantalapiedra Aguilera, una joven de 17 años y nacida en la ciudad de Nueva Gerona de la Isla de la Juventud, culminó su duodécimo grado en la escuela Celia Sánchez Manduley. Ella dejó a sus seres más queridos para preservar la soberanía cubana en las unidades militares de Guantánamo y en especial, en la Brigada de la Frontera.

 

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Fotos: Yordan Castellanos Calderín

Hace apenas unos meses Brenda Cantalapiedra Aguilera, una joven de 17 años y nacida en la ciudad de Nueva Gerona de la Isla de la Juventud, culminó su duodécimo grado en la escuela Celia Sánchez Manduley. Ella dejó a sus seres más queridos para preservar la soberanía cubana en las unidades militares de Guantánamo y en especial, en la Brigada de la Frontera.

No es casual su presencia allí, es que a esta unidad insignia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, ganadora de la Orden Antonio Maceo y de la Bandera de la Gloria Combativa José Maceo, se incorpora desde febrero de 1989 la presencia femenina para cumplir con el Servicio Militar Voluntario Femenino (SMVF) y dignificar con su actitud el recuerdo de los mártires Ramón López Peña y Luis Ramírez López.

Opté por la carrera Relaciones Internacionales y me la otorgaron, el SMVF es uno de los requisitos para cursarla; desde hace cinco años no asignaban esta especialidad a algún estudiante del territorio, ¡imagínese!…, finalizar con más de 95 puntos en Español, Matemática e Historia, en décimo, onceno y duodécimo grados. Me sacrifiqué desde el principio para cumplir mis sueños y no fue en vano.

Sé que mi familia me apoyará para llevar a cabo la tarea y no flaquearé; intercambié con la otra muchacha del Municipio que también pasó por la Frontera y me dijo que era una verdadera escuela, adquiriré sólidos conocimientos militares y político-ideológicos, forjaré los mejores valores humanos que puede atesorar un joven revolucionario: patriotismo, carácter, orden, disciplina, exigencia, compañerismo, sentido de responsabilidad y de pertenencia, además de prepararme de forma física.

No tengo miedo, ya sobrepasé lo que llaman la previa, ahora soy la soldado Cantalapiedra, como me llamaron en el juramento el pasado nueve de septiembre.

Aunque viví un mes en la vida militar, me preparo psicológicamente para no perder el hábito de levantarme a las cinco y media de la mañana, sí, porque en la Frontera ya a las seis y media se hace la primera formación del día para la gimnasia matutina, en la cual te pueden mandar a correr tres kilómetros, un campo de obstáculos, demostrar resistencia y velocidad, combatir cuerpo a cuerpo…

Extrañaré a todos en casa, a mis padres, mi novio Héctor que ya está un poco bravo pero en el fondo sabe que el deber me llama, a mi cotorra Cuca, esa mascota tan necesaria en los momentos de tristeza; mis hermanitos, mis vecinos, amigos, en fin, a la Isla toda.

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Así expresó en el momento que la agasajaban en su CDR durante un encuentro donde dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas manifestaron que similar aporte brindan cinco jóvenes pineras en el SMVF realizado en la Unidad Militar 1180 aquí, quienes al igual que Brenda trazan el camino del valor y la disciplina que ha caracterizado a las numerosas generaciones de féminas que hacen suyo el verde olivo por el bien de la Patria y la Revolución.

 

 

 

 

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