Con siete hombres tomó el antiguo poblado de Santa Fe

Le llamaban sus amigos Gaspar el Asturiano, pero su nombre completo era Gaspar Antonio Rodríguez; nació en un lugar llamado Pola de Luanco en Asturias, allá por 1787. Se incorporó al ejército español para sacar a las tropas napoleónicas que habían invadido su país. Con apenas 21 años formó parte de los regimientos Husares de Asturias, Cazadores de Galicia, Montera y Cazadores del Rey.

Le llamaban sus amigos Gaspar el Asturiano, pero su nombre completo era Gaspar Antonio Rodríguez; nació en un lugar llamado Pola de Luanco en Asturias, allá por 1787. Se incorporó al ejército español para sacar a las tropas napoleónicas que habían invadido su país. Con apenas 21 años formó parte de los regimientos Husares de Asturias, Cazadores de Galicia, Montera y Cazadores del Rey.

En los combates peleaba valientemente, por lo que fue condecorado por resolución real. Resultó herido en Puente Gallego, donde los franceses lo hicieron prisionero pero logró fugarse y continuar luchando.

Ya como alférez de Dragones, en 1816, lo trasladaron a Cuba. Desde entonces se destacó por sus ideas liberales. Siempre fue contrario a la Constitución Absolutista que había proclamado el Rey de España, Fernando VII. Durante 1820 y 1823 conspiró contra Dionisio Francisco Vives a favor de la independencia de la Isla lo cual motivó su prisión.

En la tierra de los cubanos participó en las conspiraciones organizadas en La Habana y en la provincia de Matanzas, lugar en el que se encontraba destacado. En el movimiento que se gestaba utilizaban la mayor discreción posible, pues la comunicación entre los implicados era secreta y a las reuniones había que acudir encapuchado, no obstante, el gobierno español logró infiltrar a un espía e hizo fracasar la operación prevista contra la monarquía.

El 25 de agosto de 1824, se dio la orden de arrestar a los conspiradores; pero el alférez con su caballería pudo escapar hacía el occidente del país, allí capturó una goleta con la que llegó a Isla de Pinos.

Para los pineros la historia de Gaspar Antonio Rodríguez comenzó el 23 de febrero de 1824; cuando desembarcó aquí y en horas de la tarde entró al pequeño caserío de Santa Fe al frente de siete hombres.

La intención del joven alférez era la de ocupar todo tipo de armas existentes en la zona y los víveres necesarios para continuar viaje hacía el sur de la América, donde se libraba una lucha inspirada, por Simón Bolívar, contra la dominación española.

El primer lugar visitado fue la casa en la que se encontraba almorzando el entonces Capitán a Guerra y Juez Pedaneo del territorio, Juan Nepomuceno Duarte, junto al teniente cura José de Jesús Valdivia, a quienes obligaron a entregar las armas que poseían. Solo encontraron 19 fusiles con algunos paquetes de municiones, pistolas y sables; de otras viviendas se apoderaron de víveres, ropas y cerca de 300 pesos.

En horas de la tarde y después de terminar la requisa, mandó a reunir a todos los vecinos para leerles la proclama que establecía la Constitución Española de 1812, opuesta al absolutismo del Rey de España, Fernando VII. Su fundamentación era la de las ideas liberales autonómicas para los españoles y americanos dispuestos a vivir en armonía.

Antes de retirarse, colocó las proclamas redactadas de su puño y letra, en cada una de las viviendas de los santafeseños. Eran las cinco de la tarde del 14 de octubre cuando, junto a sus hombres y todo lo ocupado, abandonó el caserío para tomar nuevamente su goleta y continuar el viaje programado.

El Asturiano que había ganado sus grados de alférez combatiendo contra las tropas napoleónicas, en Cangas de Oni duante su heroica resistencia, dijo de Cuba:

“Es una lástima que hombres que se dicen ilustrados me tacharan de europeo, observé que aún se conservaban relaciones que no conducen para hacer a Cuba tan grande como yo la tengo formada en mi fantasía, tal nombre se ha de respetar… La independencia de Cuba es ciertísima”. (Núñez Jiménez, Antonio. Isla de Pinos. Piratas. Colonizadores. Rebeldes (Editorial Arte y Literatura. La Habana 1976, página 454).

Al llegar a América, se incorporó a la lucha al lado del ejército colombiano. Sobre esos acontecimientos El Habanero publicó un artículo del cubano Félix Varela donde aseguraba:

“Ya hasta los niños de la escuela saben que concluirse la guerra del Perú y efectuarse la invasión de la isla por las tropas colombianas es casi todo uno”.

 

 

 

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