Compromiso más que consignas

¿De qué extraña materia están hechos los cubanos, capaces de sobreponerse a las adversidades más cruentas? ¿Qué los ha mantenido firmes ante el embate feroz del bloqueo, agresiones físicas y sicológicas de un enemigo a 90 millas de distancia?

Quizás esto se pregunten asombrados muchos habitantes del mundo cuando atestiguan la marcha victoriosa de una obra colosal que llegó este año a su sexta década.

Nuestra arma, ni tan secreta ni mucho menos divina: la unidad inquebrantable del pueblo.

¡Sí se puede!, una consigna que alecciona mentes y nos impele a avocarnos en la construcción del Socialismo, en la formación del hombre nuevo.

Precisamente el germen está en las nuevas generaciones, esas que no estuvimos aquel 26 de Julio de 1994 en el hoy Monumento Nacional Presidio Modelo, pero sí recibimos de nuestros padres las palabras de confianza en la victoria que pronunciara el General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Con retos, aspiraciones, triunfos y derroteros los pinos nuevos saben llevar en la frente la certeza de un futuro iluminado por el sacrificio constante y el trabajo. Nadie podrá arrancar los ideales que defendemos. Iluso quien intente apartar de nosotros la cuna emancipadora de Céspedes y las sabias enseñanzas de Martí y Fidel.

Esta es una juventud comprometida que no se vende al ultraje ni al vasallaje extranjero, que más que una consigna ve la ruta en torno a la unidad y abnegación para combatir sin tapujos la desidia, el pesimismo, la burocracia y cuanto atente contra el modelo de país elegido.

La rebeldía de los años imberbes no significa un descuido de la moral o nuestro sentir. Pensamos y somos Cuba, esa madre cariñosa que nos acurruca en el seno de la solidaridad, la paz y el humanismo. Y ¿quién no está dispuesto a defender a su madre, a darlo todo por su Patria?

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