Combatiente que no cree en edad

Foto: Melissa Mavis Villar De Bardet (*)

Reinaldo Pedro González Carro nació en Ciego de Ávila y proviene de una familia humilde, pero revolucionaria. Confiesa haber querido apoyar a la Revolución desde niño, pero su familia le limitaba de muchas cosas por su edad. “Vivíamos en una época donde a los niños les prohibían intervenir en asuntos de mayores”.

Cuenta que cuando gobernaba la dictadura militar de Fulgencio Batista fue para La Habana, donde pudo incorporarse a las acciones revolucionarias. “Tenía 18 años… Mi familia y yo vivimos en una casita de madera con un cuarto. Cuando se compraba algo de comer se priorizaba a los de la familia incorporados al trabajo. Es aquí donde me integro a la lucha, por la influencia de un amigo de la familia; gracias a él fui testigo de esa entrada triunfante de Fidel el primero de enero de 1959.

“Me integré a las Milicias y los Jóvenes Rebeldes. Luego se formó el batallón 180, pero no pude ir a Girón porque muere mi padre de gangrena; padecimiento para el cual no existía cura. Tiempo después me hice artillero en la Cabaña y nos preparamos para rechazar otra invasión que se esperaba de Estados Unidos.

“En 1963 acudo al llamado para prestar ayuda internacionalista a Argelia, nación que había sido invadida por Marruecos y los aviones estadounidenses, y era la primera misión militar en el continente africano, donde estuve siete meses en el desierto del Sahara”.

Este hombre de 76 años llegó al territorio pinero en 1966, después del ciclón Alma, con el objetivo de restaurar los daños. “Vine por un llamado de Fidel a los jóvenes para rescatar la economía; fundamentalmente el cítrico, bajo la consigna de Recuperar lo perdido y avanzar mucho más”.

En 1968, después de su regreso a La Habana vuelve a la Isla: “Vengo en un contingente para el Presidio Modelo; viví en la cuarta casa del Presidio con mi esposa y mi hijo, pues aquí iban a construir el politécnico de la construcción, para jóvenes desvinculados y con desventajas sociales. Estuve como profesor político e impartí Formación Sicológica, Educativa y Social, aunque mi labor como educador no terminó aquí”.

ORGULLOSO DE TRABAJAR CON LOS NIÑOS

Durante 22 años presidió la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana (ACRC) en Micro 70, donde reside hoy, y como parte del trabajo con las nuevas generaciones atendían la escuela Hermanos Saíz, principalmente niños con desventajas sociales.

“Nos asignaron uno por combatiente y como siempre me ha gustado interactuar con ellos me dediqué por entero a esta tarea y hasta me integré al programa Educa a tu hijo.

“Como había recibido clases de pintura en las Far en Guanabacoa, pude hacer en mi jardín 20 animalitos de concreto; esta idea me vino a la mente en el zoológico del Municipio, cuando fui con mi nieta al Evento Internacional de Ecología Marina.

“Fue una iniciativa para ayudar no solo a esos pequeños, sino también a sus padres, quienes pudieron brindarles mejor educación, distracción y motivaciones. De los niños depende el futuro, por eso debemos enseñarlos correctamente; esto me hace sentir orgulloso”.

RESPONSABILIDADES, GALARDONES Y COMPROMISOS

Por su trayectoria, Reinaldo ocupó varios cargos como dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), miembro del Buró Regional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), vicedirector de Cultura y en la atención a Cocodrilo, en el Sur de la Isla.

También fue reconocido como donante voluntario de sangre (más de 50 extracciones), fundador de la ACRC y por su misión en África, pero asegura que como otra valiosa condecoración conserva no sentirse olvidado por su pueblo.

“Los días 21 de cada mes, en el teatro de la UJC, –comenta entre otros momentos– nos reunimos los jóvenes de los años ’60 del pasado siglo y recordamos nuestra labor en respuesta al llamado de Fidel, estimulan a los mejores y apreciamos la preocupación hacia nosotros, por eso no dejaré de ser útil, estamos dispuestos a seguir dando todo por esta Revolución que confió en nosotros y nos guió”.

(*) Estudiante de Periodismo

Isla de la Juventud

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