Colina no dejará de latir en nuestras páginas

Juan Colina LaRosaA Juan Colina La Rosa, al Historiador bautizado por el pueblo pinero y al patriota de cuerpo entero, la muerte lo arrebató físicamente de nuestro lado, pero no de nuestros corazones ni de estas páginas del Victoria que honró durante años y seguirá nutriendo con sus artículos, enseñanzas y sueños.

 

Quienes acompañamos a Juan Colina La Rosa hasta el Panteón de los Caídos por la Defensa de la Patria en la necrópolis de Nueva Gerona este cuatro de abril, a darle sepultura, compartimos también el simbolismo de una fecha que a 50 años del nacimiento de la UJC, llena de eterna juventud su magisterio revolucionario, dedicado por entero a las nuevas generaciones 

Juan Colina LaRosa Foto: Gerardo Mayet Cruz

A Juan Colina La Rosa, al Historiador bautizado por el pueblo pinero y al patriota de cuerpo entero, la muerte lo arrebató físicamente de nuestro lado, pero no de nuestros corazones ni de estas páginas del Victoria que honró durante años y seguirá nutriendo con sus artículos, enseñanzas y sueños.

Quienes lo acompañamos hasta el Panteón de los Caídos por la Defensa de la Patria en la necrópolis de Nueva Gerona el pasado cuatro de abril, a darle sepultura, compartimos también el simbolismo de una fecha que a 50 años del nacimiento de la UJC, llena de eterna juventud su magisterio revolucionario, dedicado por entero a la formación de las nuevas generaciones, su incansable labor investigativa y su compromiso entrañable con la Revolución.

A esta se entregó desde sus años mozos en las filas de la Asociación de Jóvenes Rebeldes y en las trincheras de la entonces Isla de Pinos y luego prosiguió en el paciente rescate de las raíces y tradiciones del terruño, cabalgando largas jornadas sobre el lomo de los libros, el polvo de los archivos y las calles de su ciudad.

En apenas minutos pasaron por nuestras mentes con una mezcla de dolor y optimismo, por la esperanzadora huella dejada, las imágenes de su dinámico andar por la radio local, el periódico, el Patrimonio Cultural, el Museo Presidio Modelo, los aleccionadores intercambios con Fidel durante los años 80, los innumerables encuentros con trabajadores, estudiantes y combatientes, su esperado espacio en la televisión local, su palabra siempre abierta como su casa a los cautivados por la historia, que jamás dejó morir en estantes, y sus 69 intensos años que tampoco dejan de latir entre los pineros.

 

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