Cobijar a la antigua, opción eficiente

En nuestro país el techado con guano viene de bien atrás, un legado aborigen que sus conquistadores prefirieron por tres motivos: fresco, económico y fácil de reponer. Andando el tiempo, su amor a esta cobija –palabra aborigen– llegó al punto de negarse a sustituirlo por los tejados aunque brindaran mejor protección contra los frecuentes incendios y tuvo un Capitán General –de aquellos de rompe y rasga– que imponer el cambio por un drástico e insoslayable Bando Militar.

A la cobija amarrada con yagua no le falta belleza interior. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

En la antigua Isla de Pinos se techaba con guano cana, lo cual constituye una tradición local y casi un rasgo propio de la pineridad, pero en el oriente del país la solución es diferente: se cobijó siempre con el guano de la palma real o guano prieto, amarrado con yarey u otra fibra vegetal.

Hoy, cobijar una nave para cerdos, techar la conejera, el establo, la cuadra o poner cubierta a la caseta de una parcela, se ha tornado difícil porque como me comentara un amigo, “las puntillas para clavar el guano cana están perdidas.

Yosmel Muguercia Durán, “Pipe”. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

“Ni que fueran imprescindibles”, –comenta Yosmel Muguercia Durán, ‘Pipe’, joven campesino que vive ahora en La Tumbita, pero quien no olvida sus orígenes, “la solución está en amarrar como se hizo siempre, y se hace, donde yo nací: en Baracoa.

“Allá, cuando no hay yarey, me explica, se emplea el arique –otra palabra aborigen–, una tira fina que se saca del borde o falda de la yagua, la parte menos dura, y luego se humedece antes de proceder al amarre. Cuesta un poco más de trabajo, pero no es impedimento como para renunciar al techado… por falta de puntillas”.

Pipe acaba de cobijar, con guano prieto, la casa a un parcelero vinculado con sus tierras en usufructo a la Cooperativa de Créditos y Servicios Camilo Cienfuegos, inmediata a La Tumbita.

“Hazme la foto sin nasobuco, para que me conozcan bien –me dijo cuando visitamos el lugar– porque amarro y enseño a amarrar cuanto techo haga falta, y si no hay yarey le pongo ariques de yagua… como hace toda mi familia, descendiente de los indios que encontró Colón viviendo en bohíos resistentes a los huracanes”.

Isla de la Juventud

One Reply to “Cobijar a la antigua, opción eficiente

  1. Vaya caray, el mismo Wiltse Pena Hijuelos, mi amigo y companero de trabajo en la Formadora de Maestros y en la Filial Pedagogica de La Demajagua y antiguo alumno mio de Judo y Jiu-Jitsu en Holguin, como ha llovido desde alla hasta aca, me alegro mucho escribirte para saber de ti, puedes escribirme a: marabult@yahoo.ca y asi nos contamos nuestras cuitas, te leo casi todos los dias que te publican, eres muy buen periodista y escribes sobre coas que nadie casi escribe, asi ampliando nuestros conocimientos y nuestra cultura individual. Cuidate mucho hermano, un abrazo calido de Juan Clemente y Magalis, desde Toronto City.

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