Cobertura docente: necesidad y disyuntivas

Si bien la educación en Cuba ha sido la principal prioridad desde 1959 y a su vez cuenta con un sistema educativo eficiente y de educadores de alto nivel, en los últimos tiempos se ha tornado tan contradictorio como necesario el tema de la cobertura docente en el ámbito nacional y local.

No cabe duda tampoco que en diversas regiones del orbe no deje de ser este un asunto puntual de críticas y comentarios sociales, financieros y otros; mas, exactamente en Cuba seguirá siendo una disyuntiva y necesidad si tenemos en cuenta que durante los últimos 8 años han abandonado las aulas más de 20 mil educadores, muchos de ellos en busca de mejores ingresos, según informó la Oficina Nacional de Estadísticas.

El 2018 fue testigo de la falta de profesores en las escuelas del país, como bien declaró recientemente en la Mesa Redonda Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación, la disponibilidad de maestros cubrió un 93 por ciento de los alumnos.

Tal situación pone sobre la mesa causas como los bajos salarios que persisten en el sector y su conjugación con los altos niveles de vocación y dedicación que exige, lo que impide alternativas como el pluriempleo para los maestros.

La Isla de la Juventud no queda exenta de la referida problemática, de ahí que en su caso sea de 292 docentes la necesidad hasta el cierre de noviembre último, lo cual indica que se debe seguir fortaleciendo la estrategia de promoción vocacional, proceso que de cara a tan compleja circunstancia encuentra aún limitaciones.

El contrato por hora, la contribución de 45 jóvenes universitarios a la tarea Educando por Amor y la reincorporación de 111 jubilados, figuran entre las alternativas tomadas ante el déficit que afecta en el territorio desde la primera infancia hasta la educación de adultos, en especial la secundaria básica y la ETP, niveles cuya afectación es más sensible.

Ya este curso Cuba cuenta con 27 escuelas pedagógicas, pero el elemento crucial es lo difícil que se hace cada vez que los jóvenes aspiren a carreras de ese perfil, completen el ciclo, así como mantener a los graduados frente al pizarrón, pues en su mayoría se divorcian de la profesión en busca de mejoras económicas.

Por eso no es atípico encontrar una boleta donde las carreras de ese perfil se encuentren entre las últimas opciones de los que ingresan a la universidad y los planes de plazas, elaborados a partir de las necesidades existentes, no se cumplen a cabalidad y por tanto, tampoco se forman los relevos necesarios para cubrir las aulas en el futuro.

Ante este panorama el Ministerio de Educación ha puesto énfasis en la capacitación de los profesores que como alternativa cubren las aulas y en el trabajo vocacional desde las primeras edades para que los estudiantes vean esa profesión como un buen camino a seguir.

Se trata entonces de motivar a los estudiantes desde la base –el nivel primario– a optar por carreras o especialidades pedagógicas y de igual manera vincular a la familia, aspirante siempre a que los hijos tengan “el mejor maestro”.

Ha de ser preocupación de todos, pues la ausencia de maestros en la sociedad influye directamente en la calidad; se pueden poseer los mejores programas, planes y libros, pero se requiere sobre todo de un buen maestro, un maestro preparado que haga realidad la concepción curricular.

Y, aunque lejano para muchos, es necesario también priorizar la resolución de los problemas salariales y de condiciones en este sector para evitar males mayores. Esta y otras medidas permitirán que la educación siga siendo a largo plazo un sector de éxitos y orgullos.

Educación Opinion
Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Sociocultural en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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