Celebración santafeseña

Foto: Archivo

A finales de los no tan lejanos años 90 ya celebrábamos la fundación de La Victoria, La Reforma y otros poblados, inclusive de menor relevancia. Sin embargo, la mucho más antigua Santa Fe no tenía la suya. ¿Motivo? Se desconocía el momento exacto de su fundación, no se había encontrado el documento histórico y este sí habría de buscarse mucho más atrás que los otros, en la época colonial.

Un buen día fue a verme el delegado recién electo, José Ceballos, necesitaba una fecha para elevarla al Gobierno y que la antigua Santa Fe tuviera la celebración correspondiente a su fundación. Era cosa de aprovechar, dar una fecha y lograr un espacio en el plan territorial y la asignación de los suministros para un festejo decoroso.

Hasta donde alcanzaba nuestro saber histórico, el 15 de septiembre de 1850 se estableció la primera línea marítima entre Bata­banó y Nueva Gerona. La cubría el vapor Cubano, propiedad del vasco don Manuel Calvo, quien un par de años más tarde organizó una sociedad por acciones: la Empresa de Baños de Santa Fe, y compró una caballería de tierra que tenía como centro al manantial curativo. Fue esta razón económica –las aguas medicinales– el motivo principal de aquel asentamiento primigenio, conocido más tarde como Pueblo Viejo de Santa Fe.

LA REINA ISABEL II APRUEBA ESTATUTOS Y REGLAMENTO

Tuvimos una oportunidad a comienzos del presente año: bucear en los fondos antiguos del Archivo Nacional. Entre tantos documentos revisados encontramos uno muy especial: su Majestad, la Reina Isabel II, aprobaba por fin, luego de un muy largo ir y venir de instancias, los Estatutos y Reglamentos de la Sociedad Anónima de Fomento Pinero. Y se hacía al modo regio, sin escatimar el carísimo papel timbrado, en grandes folios, con letra manuscrita preciosa y bajo el membrete MINISTERIO DE LA GUERRA-ULTRAMAR.

¿La fecha de aprobación? El 31 de julio de 1860. A partir de ese momento se autorizaba la construcción de lo que luego se conocería como Pueblo Nuevo de Santa Fe. El mísero asentamiento inicial cobraba ahora legalidad ante el oído regio, dejaba de ser un caserío remoto y alcanzaba la venia para convertirse en Ciudad Balneario, como así fue.

Nueve años después, a uno de iniciarse nuestra primera guerra por la independencia, lo que entonces se edificó –una decena de casas confortables, el hotel Santa Fe, una Casa de Salud y el tejar-aserrío– quedaba confiscado bajo la acusación de infidencia. Todo pasó a manos de Bienes Embargados y nada más se construyó. Fue el principio del fin. Luego los ciclones, la desidia del gobierno español y un incendio que arrasó con el tejar-aserrío acabaron con tanta vitalidad y en su momento de mayor esplendor.

Ahora nos consta que nunca hubo una fecha de fundación para Santa Fe. La Villa de las Aguas, cuna del sucu suco, fue estrangulada políticamente antes de empinarse más allá. Pero nos quedó, eso sí, el documento de su real aprobación con una fecha precisa, cele­brable y más ajustada a su identidad particular e histórica: el 31 de julio de 1860.

Historia Isla de la Juventud

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