Casi niños fueron aquellos expedicionarios

De lo que son capaces de hacer en favor de su Patria dieron muestras los jóvenes cubanos hace 125 años en territorio pinero, entonces colonizada por España y ya en la mirilla yanqui, al sonar por primera vez aquí la clarinada mambisa en la segunda ínsula del archipiélago.

Luego de asaltar desarmados una embarcación –el balandro Margarita– en el muelle del río Júcaro el 11 de enero de 1896, desafiar la persecución de las cañoneras española y otros infortunios, una decena de ellos, confinados aquí por su accionar revolucionario, se incorporaron a la columna invasora en el occidente cubano.

Acompañaron al Mayor General Antonio Maceo y prosiguieron la contienda libertaria, en la que cuatro de ellos cayeron en combate y uno de los sobrevivientes, Plácido Hernández, alcanzó el grado de Comandante del Ejército Libertador.

De la audaz acción dijo el Titán: “La expedición más arriesgada que ha desembarcado, solo pueden realizarla niños o locos y los pueblos que tienen esos niños deben ser libres”.

Tal era su coraje que hizo exclamar el 18 de mayo de 1896 a Manuel Piedra Martell, hombre de gran valor y ayudante de campo del General Maceo, que la forma de pelear de los muchachos pineros era digna de encomio, “siendo todos casi unos niños”.

De los nueve expedicionarios, pues uno fue apresado cuando trataban de alcanzar la costa, ¿quiénes eran los cuatro que derramaron su sangre combatiendo al lado de Antonio Maceo?

El primero en caer fue Ángel Abascal, en la misma tierra vueltabajera que lo vio nacer, combatiendo al enemigo en la prefectura de Guillén, en San Juan y Martínez. Adolfo Vega y Valdivia perdió la vida después al regresar de Mantua, el 1ro. de febrero, en una carga al machete en Paso Real. En Matanzas, en el combate de Río de Auras, al lado de Maceo, murió Juan Miranda Pérez el ocho de mayo del propio año ’96.

Y en el último combate que realizara el Titán en Pinar del Río el tres de diciembre, en el lugar conocido como La Gobernadora, cayó Pedro Buides Orihuela, con similar valentía que los demás.

El ejemplo de estos jóvenes alentó al resto de los deportados, ascendentes a unos 300, y numerosos revolucionarios nativos.

Unos y otros se unieron, organizaron un levantamiento en Nueva Gerona y lo realizaron el 26 de julio de ese año, pero esta vez no alcanzaron el anhelado triunfo, cae el pinero Bruno Hernández,es apresada la joven Evangelina Cossío y son asesinados otros patriotas, siguiendo a los muchachos de la primera clarinada mambisa aquí.

De lo que son capaces de hacer en favor de su Patria dieron muestras los jóvenes cubanos hace 125 años en territorio pinero, entonces colonizada por España y ya en la mirilla yanqui, al sonar por primera vez aquí la clarinada mambisa en la segunda ínsula del archipiélago.

Luego de asaltar desarmados una embarcación –el balandro Margarita– en el muelle del río Júcaro el 11 de enero de 1896, desafiar la persecución de las cañoneras española y otros infortunios, una decena de ellos, confinados aquí por su accionar revolucionario, se incorporaron a la columna invasora en el occidente cubano.

Acompañaron al Mayor General Antonio Maceo y prosiguieron la contienda libertaria, en la que cuatro de ellos cayeron en combate y uno de los sobrevivientes, Plácido Hernández, alcanzó el grado de Comandante del Ejército Libertador.

De la audaz acción dijo el Titán: “La expedición más arriesgada que ha desembarcado, solo pueden realizarla niños o locos y los pueblos que tienen esos niños deben ser libres”.

Tal era su coraje que hizo exclamar el 18 de mayo de 1896 a Manuel Piedra Martell, hombre de gran valor y ayudante de campo del General Maceo, que la forma de pelear de los muchachos pineros era digna de encomio, “siendo todos casi unos niños”.

De los nueve expedicionarios, pues uno fue apresado cuando trataban de alcanzar la costa, ¿quiénes eran los cuatro que derramaron su sangre combatiendo al lado de Antonio Maceo?

El primero en caer fue Ángel Abascal, en la misma tierra vueltabajera que lo vio nacer, combatiendo al enemigo en la prefectura de Guillén, en San Juan y Martínez. Adolfo Vega y Valdivia perdió la vida después al regresar de Mantua, el 1ro. de febrero, en una carga al machete en Paso Real. En Matanzas, en el combate de Río de Auras, al lado de Maceo, murió Juan Miranda Pérez el ocho de mayo del propio año ’96.

Y en el último combate que realizara el Titán en Pinar del Río el tres de diciembre, en el lugar conocido como La Gobernadora, cayó Pedro Buides Orihuela, con similar valentía que los demás.

El ejemplo de estos jóvenes alentó al resto de los deportados, ascendentes a unos 300, y numerosos revolucionarios nativos.

Unos y otros se unieron, organizaron un levantamiento en Nueva Gerona y lo realizaron el 26 de julio de ese año, pero esta vez no alcanzaron el anhelado triunfo, cae el pinero Bruno Hernández,es apresada la joven Evangelina Cossío y son asesinados otros patriotas, siguiendo a los muchachos de la primera clarinada mambisa aquí.

Historia Isla de la Juventud
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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