Cascada de brazos

Agrupados solo en el momento de tomar la foto. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

No parecía sino una mañana de sol como otra cualquiera, en  domingo, cuando en tiempo normal la gente tiende a quedarse en casa -más todavía ahora cuando lo de quedarse en casa suena a obligación consciente- pero ellos, los cederistas, lo convirtieron en un hito, una marca precisa que señalará un antes y un  después.

Ocurrió en el organopónico La Cascada, en la Cuna del Sucu Suco, donde se atrevieron a abrir fuego, a romper la inercia. Y lo hicieron sin desmontar ninguna de las medidas orientadas para enfrentar la Covid-19. Ese fue su éxito mayor: demostrar que cuando se está dispuesto y se toman las medidas de protección, sí se puede.Se puedesalirde casa no solo a la búsqueda del pan cotidiano, sino a producir.

Y en la movilización de las fuerzas en esa batalla por los alimentos, las organizaciones de masas, pueden y deben jugar un papel decisivo.

“Convocamos a este trabajo voluntario en saludo al Día del Campesino, y logramos desyerbar unos 260 metros cuadrados de canteros; listos para ser plantados esta semana. A ese ritmo, lo que es perfectamente posible si prende la iniciativa, en pocos días estará limpia y sembrada toda el área disponible”, explicó Magalys Pérez Masó, secretaria del Sindicato Municipal de la Educación, la Ciencia y el Deporte, quien fuera una de sus protagonistas principales.

“Aprovechamos la ocasión -agregó- para hacer entrega de un Reconocimiento a la dirección del organopónico y sus trabajadores por su aporte desinteresado en flores, vegetales y condimentos al hotelito de la CTC donde el personal de salud que está en primera línea pasa su cuarentena antes de regresar a compartir con familiares y vecinos”

La Fe dispone de dos organopónicos que suman cinco hectáreas y media de canteros, con dos tercios semitapados; suficientes para mantener una presencia aceptable de hortalizas en el poblado. Pero la reducción en la fuerza de trabajo por la pandemia, más las lluvias aquí intensas de los últimos días, hacen que hoy estén muy enyerbadas.

“Rescatar lo sembrado antes de que sea demasiado tarde resulta impostergable -puntualizó Norma García Proenza, coordinadora de la Zona 117 de los CDR- y por ello convocamos a un grupo de nuestros cederistas, unos 20, no precisábamos más, para dar un primer golpe productivo. A todos va a afectarnos si se pierden esos cultivos”.

“La duda era ¿se podrá? ¿No será una indisciplina de nuestra parte? Pero vino a esclarecernos el reciente llamado de nuestras autoridades en recorridos por los poblados, donde insisten en la conveniencia de los cultivos de ciclo corto. Y para eso hay que salir de casa. Lógico, sin descuidarnos con las medidas de protección como hacemos”

Isla de la Juventud

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