Casa chica con grandes oportunidades

Foto: Archivo

Como muestra del prestigio ganado por la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia, de la que poco se habla y mucho hace, ya el interés de incorporarse a sus programas de estudio no es solo de cada vez más mujeres y hombres de forma individual, sino también de algunas empresas que la ven como medio para formar a sus trabajadores en diversos oficios.

Entre las entidades que la miran con esas perspectivas están por ejemplo Recursos Hidráulicos y la Naviera, que valora la posibilidad de enviar a sus empleados a adiestrarse e incluso de sufragarles mediante cheque el costo de los cursos, de 25 pesos los que tienen duración de un mes, como Relaciones Comerciales, Inteligencia Empresarial, Peluquería, Masaje, y de 75 los de tres meses, como de Inglés básico.

De esas opciones de la referida casa dirigida por la Federación de Mujeres Cubanas aquí, han egresado en lo que va de año más de 200 personas, fundamentalmente amas de casa, jóvenes, hombres y mujeres en sentido general, quienes elevan la educación sobre diferentes temas que los ayudan a encauzar su futuro empleo

Ya va camino de sobrepasar los 400 este 2017, sin dudas un inapreciable aporte que va más allá de lo aparentemente formal, porque los títulos de cada taller son válidos para el ejercicio del oficio en el que se adiestran tanto en el sector estatal y no estatal, como cooperativista, a tono con las transformaciones de la economía y las nuevas formas de gestión.

Pero como si esto fuera poco, ese centro también imparte programas gratuitos y diversos temas a las mujeres que cumplen sanciones en el llamado centro de internas. Así lo explica Maritza Garoz Mojena, del secretariado municipal de la organización femenina, quien agrega que para julio y agosto ya se preparan cursos de verano semanales, igualmente gratuitos, relacionados con temas de gran interés y vinculados en alguna medida a la etapa estival, como baile, instrucciones para el tratamiento a adultos mayores, el cuidado a los niños, los valores dentro de la familia, la autoestima, entre otros asuntos.

Pero ¿quiénes garantizan tales posibilidades? Apenas 18 profesionales de diversas ramas que conforman el equipo de colaboradores que da vida y mantiene la importante labor de una pequeña institución, con alrededor de cinco lustros, pero que no se cansa de ofrecer nuevas oportunidades.

Varios favorecidos con quienes conversé significan que uno de los mayores aportes de la Casa fue no solo haber contribuido a la preparación para el desempeño en nuevos oficios y empleos, sino también facilitar la solución de problemáticas a partir de consejos especializados en Psicología, Ciencia Jurídica y Medicina.

Esa contribución más anónima permite igualmente fortalecer la ayuda profesional ante las complejidades en torno a las féminas, los jóvenes y adolescentes, sin excluir el entorno familiar y aquellas aristas vinculadas a la convivencia, contradicciones entre parejas y la formación de los hijos. Incluye, además, las consultorías individuales de ITS-VIH-SIDA, las concernientes a las adicciones, la educación sexual, así como la consejería y orientación a discapacitados, trabajadores, estudiantes y jubilados.

Creada desde el año 1990 como parte del movimiento nacional surgido por iniciativa de la heroína Vilma Espín, esta singular casa fomenta la inclusión social, por eso sostiene encuentros educativos a tono con los intereses de la comunidad y se propone abrir aulas y talleres en las más alejadas.

No son pocas las mujeres capacitadas para iniciarse en el mundo laboral, y crece la cantidad de personas de ambos sexos que aquí amplían oficios y mejoran las posibilidades de incursionar en otros.

Opinion
Diego Rodríguez Molina
Diego Rodríguez Molina

Licenciado en Periodismo en la Universidad de La Habana. Tiene más de 40 años en la profesión

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