Carlitos reta infortunios

Carlos Roberto Cabrera Piñeiro, cocinero del Hotel Colony en la Isla de la Juventud, obtuvo recientemente el primer premio en el Campeonato de Chef Profesional de la región occidental, que se desarrolló en Artemisa, coordinado por la Federación de Asociaciones Culinarias de la República de Cuba.

Carlos, a la derecha, junto a su asesor se continúa preparando para el campeonato nacional
Foto: Víctor Piñero Ferrat

Méritos como su experiencia participativa en fórum municipales, encuentros de técnicas gastronómicas, además de ejercer como jurado en eventos de su especialidad en varias ocasiones, confirman un quehacer destacado en el territorio.

Constituyó para él un momento de gran significación el vivido en el certamen, sobre ello expresó: “Es la primera vez que participo en un evento de tanta magnitud, y la verdad, me sentí nervioso. Nadie lo notó, así lo reconoció el jurado durante las premiaciones”.

Relató que los participantes de Mayabeque, Pinar del Rio, Matanzas, Varadero y La Habana, a diferencia de la Isla, estaban bien preparados y la mayoría transportó sus propios ingredientes.

“El día que llegamos nos informaron que debíamos haber llevado pre elaborado el dulce y eso nos sorprendió, pues no teníamos las condiciones para ello. No obstante esa misma noche salimos bajo un aguacero torrencial en busca de los productos que necesitábamos y finalmente los encontramos, ya a las 11: 00 pm lo teníamos todo preparado”.

En el momento de la competencia, nos comentó, que la elaboración de los platos se realizó mediante un sorteo, el tiempo para su elaboración se determinó de una hora.

“Los primeros diez minutos fueron para la preparación, mientras los 50 restantes debía confeccionar con limpieza y rapidez seis platos: dos entrantes, dos fuertes y dos postres”.

Pare ello, Carlos Roberto disponía de los utensilios requeridos y una amplia lista de ingredientes dentro de la cual resaltaban las aceitunas negras y verdes, fresa, maíz, apio, perejil, albahaca, maicena, aceite de oliva, entre otros.

“Cuando llegó mi oportunidad me tocó el camarón, producto de fácil cocción y que normalmente aquí en Cuba se hace al ajillo o como enchilado. Tuve que utilizar la creatividad e imaginación para hacerlo de manera diferente.

“Me resultó bien difícil, pues no estoy acostumbrado a este tipo de competencia y a pesar de no haber encontrado el corta pasta que llevé y no poder utilizar el turbo para batir la mezcla, puse empeño y lo hice con mucha pasión.

“Tenía una idea concebida que consistía en un flan de chocolate con café bañado en una laguna de menta, pero en el momento de la preparación de la leche con nuez moscada se fue la corriente y tuve batirla a mano e ingeniármela para lograr una unión de olores y sabores con creatividad debido a los contratiempos.

“Estoy satisfecho por estar presente de una forma u otra en la mesa cubana y porque estos intercambios resultan necesarios para poder llevar nuestra biodiversidad, tradiciones e historia hacia otros países con los platos más demandados por el turismo nacional e internacional”, destacó.

Así lo demostraron él y sus colegas con la confección de platos de la cocina tradicional y trascienden de una a otra generación.

Este Chef rescata la cocina tradicional desde el año 2008 y cada día se propone recuperar la imagen y ética de la profesión sin descartar la superación técnica y profesional. Su familia siente orgullo por contar con alguien tan especial y talentoso.

Reconoce además que sin la ayuda Héctor Tamayo Hernández, su asesor, no hubiese sido posible obtener ese galardón que marcó su bregar por el mundo culinario y con ello al territorio.

Yunior, como cariñosamente se conoce a Héctor, sigue preparando a Carlos para el campeonato nacional y capacita no solo a profesionales estatales sino también a particulares y demás interesados, siempre buscando la manera de salvaguardar la identidad y continuidad de la gastronomía en los pinos nuevos, así como promover el respeto a la diversidad cultural y creatividad.

Isla de la Juventud
Damarys Bravo González
Damarys Bravo González

Especialista de Posgrado en Educación Superior. Licenciada en Literatura y Español en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud

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