Campiña con olor a compromiso

agriculturaaLa campiña hoy no solo huele a hierba mojada por la lluvia de la madrugada sino también a compromiso, ese que se multiplica ante el llamado de la Patria a quienes sudan la camisa a pie de surco para sacarle a la tierra el mejor provecho.

 

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Foto: Archivo

La campiña hoy no solo huele a hierba mojada por la lluvia de la madrugada sino también a compromiso, ese que se multiplica ante el llamado de la Patria a quienes sudan la camisa a pie de surco para sacarle a la tierra el mejor provecho.

Este tres de octubre, Día del Trabajador Agropecuario, se cumple el aniversario 49 de la promulgación de la segunda Ley de Reforma Agraria rubricada en 1963, la cual dispuso la nacionalización de las tierras para ponerlas a disposición de la producción de alimentos para el pueblo.

En esta oportunidad la fecha tiene una significación especial, cuando  nuevos agricultores y ganaderos se incorporan a la labranza y a la cría animal en calidad de usufructuarios en aras de poner a producir cientos de hectáreas que han permanecido ociosas durante muchos años.

Tal celebración es propicia para analizar de forma crítica y autocrítica las deficiencias que todavía subsisten en el cumplimiento de los planes productivos en cada una de las ramas del sector, muchos de los cuales se incumplen hasta la fecha, tales como la leche, los cultivos varios y carne de ganado vacuno, entre otros.

Lo anterior responde en gran medida a insuficiencias en la contratación, inadecuada atención al hombre y de sistemas de pagos, falta de organización, exigencia, control, tardía entrega de los insumos y de una estrategia que finalmente desamarre las ataduras que en estos momentos obstaculizan la obtención de alimentos en el territorio con el objetivo de estabilizar las entregas al pueblo.

Es cierto que las condiciones climatológicas golpea en reiteradas ocasiones a los obreros agrícolas y campesinos, así como también la carencia de nutrientes en los suelos de la localidad; pero ello obliga a un mejor diseño de las campañas y dominio de la ciencia y la técnica con el fin de desterrar del campo las improvisaciones.

El trayecto hacia el impostergable despegue en el Municipio podrá resultar complejo debido a los problemas acumulados, pero existen potencialidades para despejar el camino porque voluntad le sobra a los hombres y mujeres de la campiña, tan solo falta integrar esa inteligencia en pos de esos loables rendimientos y resultados que alegrarán los vianderos de los hogares pineros.

 

 

 

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