Calentando zapatillas

Estudiantes de la especialidad de danza de las escuelas Elemental de Arte y Nacional de Arte, se mantienen activos en tiempos de COVID-19.

La inactividad temporal en la vida de un bailarín puede traer consecuencias irreversibles, por tal razón los alumnos de la escuela elemental de arte Leonardo Luberta en la Isla de la Juventud y los pineros que estudian en la Escuela Nacional de Arte (Ena), actualmente mantienen encuentros preparatorios de forma organizada y adaptándose a la nueva normalidad.

Foto: Annette Rodríguez Gutiérrez (*)

Desde el 23 marzo, a consecuencia de la expansión en Cuba del nuevo coronavirus, el curso escolar 2019-2020 fue paralizado en su totalidad para todos los niveles de enseñanza, con incidencia particular en los centros de formación artística.

Hoy cuando en el Municipio se vive la tercera fase, Cristian Lago, alumno de primer año de la Ena comenta que ha tenido que recurrir al entrenamiento desde casa.

“En estos momentos gracias a la disposición de los profesores, y principalmente de Vladimir Zulueta, recibimos a diario distintas instrucciones que nos permiten estar en mejores condiciones para, una vez reanudado el curso, poder seguir sin ningún tipo de problemas musculares”.

Foto: Annette Rodríguez Gutiérrez (*)

Parafraseando a la Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso “…los bailarines tienen tiempo para su vida privada, lo que no les sobra es tiempo para perderlo”. Sin dudas la dedicación y el sacrificio son de las actitudes primordiales que requieren los danzantes, y estos pupilos tienen bien claro que para lograr sus sueños es necesario dedicarles tiempo. Así lo afirma la estudiante de quinto año de la Leonardo Luberta, Lien García, quien además refiere que en esta etapa ha podido profundizar en sus conocimientos académicos y desarrollar su talento y creatividad.

Consagrada es la vida del bailarín y por consiguiente la de su instructor, quien debe mantenerse al tanto de sus discípulos y convertirse en un segundo padre para ellos y es lo que hace el profesor Zulueta de la escuela de arte aquí, quien sin descanso se ha mantenido al pie del combate equilibrando en cada uno de sus ensayos la técnica con la correcta aplicación de las aptitudes básicas, lo que influirá en el excelente desempeño de sus estudiantes.

Foto: Annette Rodríguez Gutiérrez (*)

Martha Graham, una de las denominadas bailarinas del siglo XX, expresó: “La danza es el lenguaje oculto del alma”, y aquí en esta pequeña Isla hay un grupo que de seguro dominará por mucho tiempo ese lenguaje profundo del cuerpo y la madre de todas las artes se multiplicará con sus presentaciones.

 

(*) Estudiante de Periodismo

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