Bravura escrita con sangre

Los sobrevivientes del Directorio Revolucionario (DR), tras el frustrado levantamiento armado del 13 de marzo de 1957, deciden no huir fuera de Cuba y enfrentar la antipopular dictadura de Fulgencio Batista hasta derrocarla.

Ni el fracaso del asalto al Palacio Presidencial para ajusticiar al tirano que huye por una salida secreta, ni la irreparable pérdida de su líder estudiantil José Antonio Echeverría, al caer acribillado a balazos cerca de la escalinata universitaria luego de la infructuosa toma de la emisora Radio Reloj, les hace desistir de sus ideales.

A pesar de la cruel cacería desatada por el sátrapa, los combatientes se reúnen y eligen a Fructuoso Rodríguez  Pérez  secretario general del DR y presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (Feu).

Bajo su mando reorganizan el Directorio, preservan la vigencia de la Feu, evalúan los hechos del 13 de Marzo y depuran responsabilidades, definen nuevas tácticas de acción y aprueban el envío de las armas rescatadas al líder Fidel Castro Ruz para el Movimiento 26 de Julio.

También restablecen el aparato clandestino en La Habana, rescatan la red insurreccional y reactivan los contactos con afiliados al movimiento en Pinar del Río, Las Villas y otras provincias, además  prevén incrementar las acciones en la capital y otras ciudades, hasta desembocar en una huelga general apoyada por un levantamiento armado que derrocara a la tiranía.

Cada tres días cambian de refugios, pero al alquilarse en La Habana en un apartamento del edificio marcado con el número siete de la calle Humboldt, el traidor Marcos Rodríguez Alfonso, supuesto militante revolucionario, los delata. El esbirro Esteban Ventura Novo sediento de sangre da con el paradero de los cuatro jóvenes universitarios más buscados por la tiranía, con perseguidoras repletas de policías con ametralladoras Thompson rodea las vías de escape y los asesinan ante la vista de todos, el 20 de abril de 1957.

Juan Pedro Carbó Serviá es fulminado en el pasillo cuando trata de escapar. José Machado Rodríguez y Fructuoso Rodríguez Pérez se tiran por una ventana. Este queda inconsciente por la caída, mientras Ma­cha­dito se quiebra ambos tobillos e intenta levantarse sin poder hacerlo, entonces los sicarios los aniquilan y así apagan su voz cuando dice: “¡No nos maten, que estamos desarmados!”.

En tanto, Joe Westbrook Rosales desciende hacia el piso inferior y las hienas le quitan la vida sin compasión, arrastran su cadáver y dejan en la escalera una estela de sangre. Desafiantes se escuchan desde los balcones los gritos de ¡asesinos! de los vecinos.

El abominable crimen alcanza gran repercusión. Decenas de jóvenes de la ciudad y el campo se integran a la Revolución. El Directorio Revolucionario organiza guerrillas en el centro del país, se pone bajo las órdenes de Ernesto Guevara de la Serna y con sus hermanos de la Sierra Maestra libran contiendas de­cisivas como la batalla de Santa Clara. Al transcurso del tiempo la tiranía cae y el pueblo en el poder guía los destinos de la Patria.

A 64 años de la masacre de Humbolt 7, el heroísmo de aquellos estudiantes universitarios consecuentes con sus principios y profundas convicciones hasta su muerte se recuerda como hermosa página de la historia de Cuba y son paradigmas para la juventud  y la niñez de hoy.

Historia Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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