Blanco, negro y multicolor

Excéntricos y problemáticos son algunos de los primeros calificativos que vienen a colación este Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, cuando los temas de la diversidad sexual e identidad de género se hacen presentes.

Por momentos la individualidad de quienes han decidido llevar una vida no determinada por la histórica normativa heterosexual se convierte en blanco de burlas, choteos que rozan la humillación y discriminaciones que muchas veces parten del temor a lo diferente y la ignorancia.

Pero me niego a apoyar la absurda idea de que las conductas sociales inadecuadas son un problema que atañe solo a esta comunidad. El mundo ha vivido demasiados conflictos, nuestras realidades son muy complejas para pretender tener una visión tan simplista donde lo blanco y lo negro sea todo lo que apreciamos existiendo tantos matices.

Desde la base, las escuelas, es necesaria la creación de espacios donde primen la información y la libre expresión, el entendimiento y el respeto a las distintas posiciones y patrones culturales sean asumidos como parte de un todo tan complejo y progresivo como la vida misma, donde expliquemos a las niñas y los niños que la sexualidad es mucho más que coito y genitalidad y cada uno es libre de expresarla a su manera.

Hace tan solo unos días el periódico Escambray de Sancti Spiritus denunciaba la campaña Autoexclúyete al interior de una institución de salud donde “amablemente” se pedía a las personas “que practiquen el homosexualismo, el bisexualismo y la promiscuidad sexual”, sentirse no aptos para realizar un acto tan humano como lo es donar sangre.

Y ante hechos como estos en un país tan culto como el nuestro no queda más que sorprenderse, e incluso, molestarse. No se trata de imponer la homosexualidad o darle publicidad, mucho menos de ondear banderas y exhibirse como minoría maltratada, se trata solamente de comprender que somos y pensamos diferentes y tenemos derecho a pronunciarnos siempre con respeto.

Etiquetar a una persona por su orientación sexual es limitar su capacidad de ser pleno en la búsqueda de una sociedad más inclusiva; mejor como dice Silvio en una de letras: seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Isla de la Juventud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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