Berenjena y pendejera, binomio sin miedos

La berenjena fue introducida en América por los españoles. Una planta leñosa, de tallo erecto, velludo y ramificado. Quebradizo con facilidad si no está en tutorado, cuando se carga de frutos. Estos son bayas de cinco a 30 centímetros, piel lisa, brillante y colores diversos, según la variedad; la más común es morada o negra al madurar.

Dentro de la culinaria internacional esta hortaliza entra en una gran variedad de platos, asada, frita, hervida, salteada o rellena. Al procesarla debe eliminarse su ligero amargor, para lo cual se corta en rodajas y sumerge en agua salada por unas 24 horas.

Su mineral más abundante es el potasio, y en pequeñas cantidades fósforo, calcio, hierro y magnesio. Tiene vitaminas A, B1, B2, B3, C y folatos. La complementan propiedades antioxidantes, por lo que se recomienda en la prevención de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y del cáncer. También beneficia a diabéticos, ayuda a reducir el colesterol y a prevenir la arteriosclerosis.

Su cultivo precisa de suelos fértiles. Los destinados a semilleros pueden prepararse de mayo a junio, pero es mejor en junio o julio de modo que pueda echárseles la semilla en agosto o septiembre. Conviene conformar los canteros, de uno a 1,20 metros de ancho y largo conveniente según el área a plantar, posteriormente separándolos 30 o 40 centímetros (cm). Las semillas, extraídas de frutos maduros, se depositan a chorrillo y cubren con tierra fina, luego comprimidas de forma ligera con una tabla deben recibir su primer riego de asiento que las fije a la tierra.

Las posturas están en condiciones de ser trasplantadas después de los 40 días. Van para surcos separados a un metro, donde se plantan con la mano y a 80 cm unas de otras.

A los 60 o 70 días comienza la recolección, y puede continuarse a intervalos durante tres meses aproximadamente.

Los frutos se recolectan cuando empiezan a perder su brillantez natural, con semillas tiernas, algo después de la madurez.

Un detalle curioso: si desea tener berenjenas más resistentes a las enfermedades, injértelas en los troncos de la pendejera silvestre o cimarrona, Solanum torvum, y las tendrá protegidas con el mejor plaguicida y a lo largo de toda su vida.

Cultiva tu pedacito Isla de la Juventud

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *