Batas blancas en tierras del Quetzal

Se me estrujó el alma con las impactantes imágenes de la erupción del Volcán de Fuego, en Escuintla, Guatemala, y mis primeros pensamientos los dirigí a las víctimas –cuyas vidas en instantes quedaron convertidas en muerte– y a los siete cooperantes de la Isla de la Juventud: un médico y seis enfermeras.

Al conocer de la tragedia, sin titubeos dieron su disposición y, aunque no ofrecen asistencia médica directa a los lesionados y a las familias evacuadas, están listos en espera de que los llamen y mientras tanto siguen en la atención a los guatemaltecos de escasos recursos en recónditas comunidades, excepto una “seño” incorporada al programa Misión Milagro –devuelve la visión a enfermos de cataratas y el pterigium–, así lo explicaron dos de ellos por intermedio de la red social Facebook en Internet.

La  actitud de hacer suyo el dolor del otro demostrada también por los demás integrantes de la brigada médica cubana –distribuida en 16 de los 22 departamentos del país centroamericano– no nace de la nada sino de una sólida formación científica, humanista y ética recibida en el Sistema Nacional de Salud, en la cual no consideran al paciente una mercancía y constituyen una prioridadel ser humano y su bienestar.

El punto de partida fue Fidel que educó al pueblo en el principio del internacionalismo por llevar implícitola expresión más alta de la solidaridad humana.

Cuando las mujeres y los hombres de la Mayor de las Antillas atraviesan ríos cundidos de pirañas o transitan por selvas repletas de serpientes venenosas lo hacen a riesgo de sus vidas, la mayoría de las veces para darles respuestas a las diferentes patologías delos humildes habitantes sumidos enla extrema pobreza en regiones inhóspitas del orbe, adónde ni soñar que vayan otros facultativos.

Por su altruismo y la confianza ganada, esa fuerza antillana de alta calificación al concluir la misión solo se lleva el premio del agradecimiento y profundo cariño de sus pacientes y pobladores.

Sin embargo, entre las aspiraciones mezquinas de los enemigos de la Revolución está el afán de tratar de debilitar nuestra hermosa tradición solidaria, algo que jamás conseguirán.

Al cumplirse 55 años (el 23 de mayo de 2018) de la partida hacia la República de Argelia de la primera misión médica cubana de ayuda internacionalista, presidida por el entonces ministro de Salud Pública, el doctor José Ramón Machado Ventura, que abrió las puertas a tan noble empeño, Cuba posee hoy 50 000 colaboradores en 64 naciones y, por su parte, la Isla de la Juventud tiene 514 en 23 países de África, Asia, América Latina y el Caribe.

Si damos, no lo que nos sobra sino lo que tenemos, a quienes más lo necesitan es porque estamos convencidos de que sin una colaboración efectiva y desinteresada entre los pueblos, el mundo no tendrá porvenir. Como en Haití en la tierra del Quetzal los cubanos fuimos los primeros en llegar porque desde hace 20 años hay una brigada médica entregando salud y amor.

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Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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