Bacheo sin asfalto ni cemento, otra alternativa

Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

La segunda entrada al poblado de La Fe, calle 24, acaba de ser bacheada con una solución rústica, pero efectiva. No se disponía de asfalto ni cemento –como ocurre en todo el territorio–, mas la comunidad del reparto Ángel Alberto Galañena, instada por el delegado de la circunscripción del Poder Popular, acometió la reparación de “su vía” con los desechos de áridos más cercanos.

Un carretón de caballo sirvió para trasladar las piedras y el perdigón rojizo que se usaron como base y posterior recubrimiento para la compactación de superficie. ¿Resultado? Un mejoramiento significativo de la vía, con escasa generación de polvo, capaz de soportar el arrastre de las lluvias ocasionales y moderadas propias del invierno.

La solución no es única ni tampoco nueva: unos 30 metros de la autopista en la senda La Fe-Nueva Gerona, frente a la comunidad Frank País, fueron beneficiados recientemente con una solución temporal semejante. Y se agradece, tanto por los pasajeros como por los medios de transporte o carga.

Las características del duro suelo pinero permitieron hacerla tan nivelada, compacta y deslizante como algunas calles santafeseñas que no pocos alcanzamos a ver a finales de los años ’70.

Asfalto no vamos a tener por ahora y el cemento –cuya asignación para el 2020 entró por debajo del 50 por ciento– no debe ser desviado a la reparación de las vías. Su prioridad está en las construcciones, todos lo comprendemos.

Cabe, entonces, volver la vista a soluciones como la enunciada pero, en mi opinión, con una salvedad. El deterioro de las vías es ya significativo y necesariamente empeora cada día, inclusive en tramos bastante alejados de los poblados donde les sería muy difícil parchear hasta a los vecinos mejor intencionados.

La solución entonces está en otro lugar, a nivel de empresa, con medios de acopio, carga y transporte adecuados.

Por los resultados vistos hasta ahora, nos parece perfecta la piedra y el perdigón rojizo, pero se impone acopiarlos en canteras que garanticen su calidad.

Una solución temporal, aunque sea perentoria, no debe contaminar con desechos aquellos tramos que luego recibirán una reparación asfáltica en regla. Y esto, ni la mejor voluntad puede dejar de tenerlo en cuenta.

Isla de la Juventud

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