A 55 AÑOS

Audacia de pescador íntegro

Foto:Yesmani Vega Ávalos

Con temple de titán y enérgica voz advirtió: “Primero tendrán que matarme antes que dejármelo quitar, este barco no irá jamás a aguas extranjeras”.
Rafael Cabrera Mustelier cumplió lo dicho cuando aquel mediodía del cuatro de octubre de 1964 disparos sorpresivos de cinco sujetos armados lo hirieron de gravedad al ofrecer resistencia a los traidores que intentaban secuestrar la embarcación Tres hermanos, la cual permanecía en Boca del Guayabo, en Punta del Este, porque querían llevarla hacia Estados Unidos en medio de una brutal campaña anticubana.

El cabecilla era Miguel Conde Green –ahijado y persona de confianza de Cabrera Mustelier– junto a otro tripulante y tres secuaces ajenos a la dotación.
Maceo, a quien por su arrojo llamaban así, batalló entre la vida y la muerte durante 21 días hasta su deceso el 26 de octubre de ese año en el hospital de Nueva Gerona.

En conmovedor duelo popular expusieron su cadáver en la sede del Partido en la entonces Isla de Pinos hasta donde acudieron familiares, vecinos, camaradas, autoridades y el pueblo en general.

Al pescador de recia estampa lo privaron de pasear y decirle un quiero a Joaquina, su única hija de apenas siete años; le quitaron el placer de volver a recibir un beso de su princesa como el más valioso regalo el Día de los Padres, tampoco estuvo cuando los 15, ni en la graduación de Técnico Medio en Contabilidad y Finanzas, ni conoció a sus nietos y bisnietos.

Al cumplirse 55 años de su deceso Rafael Cabrera Mustelier, por sus convicciones y fidelidad, sirve de paradigma y brújula a las nuevas generaciones continuadoras de la obra de la Revolución.

Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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