Atajar el desorden por los cuernos

En pleno Periodo Especial, cuando más apretados estuvimos con el transporte público, encontramos una solución acertada: la venta de boletines numerados, que permitió sortear mejor momentos difíciles.

Hoy, más de veinte años después, sufrimos otra vez reducciones de combustible, y en cuanto a organización hemos vuelto a las rebatiñas para abordar el transporte público.

Y es que va resultando imprescindible disponer de un sistema que contrarreste al desorden, no permita violar el derecho de quien llegó primero, tenga en cuenta –y proteja– a la mujer, al niño, al anciano, al enfermo; en fin, a quien es más débil y merece la mayor consideración.

¿Compartirá estos puntos de vista la actual dirección del ramo, estará a la búsqueda de la solución más apropiada, práctica e inmediata? Tras las respuestas a estas y otras interrogantes entrevistamos a Juan Enrique Hernández Trocones, director de Transporte Público.

–Director, el día once del mes pasado publicamos un comentario en este semanario sobre la caótica situación que, por falta de un mejor sistema organizativo, sufre la población al intentar el abordaje a los ómnibus, de cualquier tipo. ¿Cuál es su criterio al respecto, por favor?

“Me entero ahora de que se publicara algo al respecto, en esos términos. Y por lo mismo, no se hizo ningún análisis con los factores. No tengo otra respuesta”.

–Replanteemos el tema. Ahora no tenemos boletines numerados. Un día… se suspendió su venta. ¿A qué se debió tal decisión?

“Los boletines… no resuelven el problema. Con boletines, sigue la gente intentando meter cabeza, viene hacia adelante, forman un cuello de botella. Pero lo fundamental no es esto, sino que teníamos seis trabajadores en la venta de boletines. Varios se confabularon con algunos choferes y organizaron la reventa… Y ahora, si volviéramos al sistema de boletines… confrontaríamos el mismo problema”

–Es su criterio. Lo respeto, aunque no lo comparto. ¿Qué solución se aplicará? porque alguna debe ser… ¡y debe hacerse!

“Hemos solicitado vehículos de mayor capacidad. Enfrentamos la demanda actual con dos reducciones consecutivas de combustible, y son ya más de sesenta las salidas afectadas. Para contrarrestarla, se ha decidido un mejor uso de los llamados camellos, más práctico y con otros horarios. El 431, por ejemplo, en su último viaje a La Fe… no regresa. Y su retorno, que siempre era semi vacío, se cubre ahora con una Diana de menor capacidad”.

La solución que se adoptó, basada en el mejor empleo del achacoso camello, es buena, hasta cierto punto, pero no resuelve el problema principal. Y depende demasiado de un solo recurso.

Por otra parte, continúa el abordaje tumultuoso de los ómnibus, con daño para las personas, sus pertenencias y los propios vehículos.

A las más de 60 salidas afectadas hasta ahora pueden agregarse otras, y el país no produce Diana de mayor capacidad, mas, contrarrestar el desorden es otra forma de mejorar el servicio.

Como afirmara el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez en la clausura del VIII Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba: “No está en nuestras manos decretar el fin del bloqueo, obstáculo fundamental…”, pero sí a concentrarnos “en lo que sí depende de todos…: la inteligencia, la creatividad y el esfuerzo”.

Solo por ese camino tendremos mejores soluciones en la lucha diaria del Transporte Público para que usuarios y vehículos no sufran las consecuencias del abordaje y otras insuficiencias, cuando paradójicamente disponemos de una experiencia de cómo podemos, con los mismos recursos, hacerlo mejor y menos traumático.

(*) Colaborador

Isla de la Juventud Opinion

One Reply to “Atajar el desorden por los cuernos

  1. Interesante publicación . Ese Director de una empresa no lee el Órgano Oficial de su territorio. Como no se entera de que cada medida trae consigo otros problemas pero al menos len de los boletines enumerados ayuda.
    Otro tema para pensar es que y’a no resolvemos con una parada de ómnibus pues la población ha crecido y Lasne condiciones del lugar no son min siquiera las mínimas indispensables para esperar.
    Esta sucia, ni hay suficientes asientos si llueve te mojas pues no tiene paredes solo techo. Claro no vamos a agregarle que de frente y a todo color tenemos el cementerio.
    En fin que como mismo el director no lee el periódico de la isla quizás no se entera de los análisis de lo presidente cubano Miguel Diaz Canel donde llama a la eficiencia .
    Así no se avanza.

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