BUZÓN DEL LECTOR

Armados de amor

“(…) Conversar con la gente, pero de verdad, para saber qué piensa. No contentarse con hablar, sino también oír, aunque no agrade lo que nos digan; reconocer cuando nos equivocamos y si es el caso, decirle al otro que no tiene la razón (…)”

Raúl Castro Ruz, en la clausura del XIX Congreso de la CTC 


Traídas de la mano del especialista de primer grado en Medicina Interna Mariano de la Caridad Valle Vargas quedaron depositadas en el Buzón amables letras nutridas de la inmensidad de la labor de los trabajadores del restaurante El Abra, en el centro de aislamiento situado en el hotelito del movimiento obrero pinero.

Allí atienden al personal de Salud Pública cuando sale de la zona roja del hospital general docente Héroes del Baire, para descansar 14 días en cuarentena tras su intensa lucha contra la COVID-19.

Las felicitaciones y los agradecimientos míos y de mis compañeros los plasmo en esta crónica titulada Armados hasta los dientes, dirigida a quienes han sido, como lo indica su nombre: “Un camino abierto entre la maleza” al entregar un “extra o súper” satisfacción a las  personas a su cargo.

Detrás de esas máscaras, piyamas y batas verdes que rozan sus tobillos, con guantes que guardan la humedad del sudor se encuentran activos, orientados a un fin común: ofrecer amor.

(…) hemos llegado a definir que en el brillo y el olor de las habitaciones está implícita la destreza de Mercedes, y la preocupación por los recursos económicos describe a Geisa.

Que un hombre y dos mujeres, una vez cada uno, dedican sus noches al cuidado de los presentes, y en esa velada están los carpeteros Silvio, Yaíma y Leticia.

Que ya entrado el mediodía, o cerca de las siete de la noche, comienza a inundar los pasillos y las habitaciones un aroma capaz de despertar hasta el más complicado y minucioso de los hospedados y termina cuando degustan el caldo, la sopa, el congrís o cualquiera de los exquisitos platos hechos por el cocinero Salvador. A pesar de sus coberturas, a nuestro lado pasa un joven blanco, delgado, espigado, con sus manos repletas de platos llenos o vacíos, o descargando en la mesa uno pequeño con una pasta que solo él sabe elaborar, y sabemos que se trata de Álex.

Que muy en silencio, con un danzar a pasos cortos, embriagante, esbelto, rítmico, también con sus manos atestadas de platos –llenos o vacíos–, y ojos que interrogan los deseos individuales de los visitantes. Todos lo sabemos, se trata de Nalleli.

Y qué decir de quien retumba en nuestros oídos la entrega, colmado de palabras que hacen de su discurso una invitación a la nobleza, a la confianza, a la vida. Es la causa de crear en el grupo un circuito cargado de energía, de vocación que nos permite visualizar la armonía que los caracteriza. Enseguida a las 8:45 p.m. desborda la sabiduría de Jorge Luis con sus poemas y luego a las nueve estallan los aplausos.

Siempre he compartido un concepto muy sencillo, sin artilugios o vericuetos metodológicos para hablar de calidad, la cual se define como: “La cultura del detalle”.

Y así es, cada detalle es importante y define quiénes somos. Entonces, ellos, los que nos han hecho sentir lo más cerca posible de la casa o familia, están armados hasta los dientes de solidaridad, altruismo, calidad y amor en el servicio que prestan.

Puede dirigir su carta a la siguiente dirección postal: Carretera La Fe Kilómetro 1 ½, Nueva Gerona, o al correo electrónico: cip228@enet.cu

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Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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