Armando, el enfermero

Foto: Cortesía del entrevistado

A Armando Rodríguez Morales lo conozco únicamente a través de Facebook, fue esta red social la encargada de presentarme en imágenes a un muchacho rubio, muy joven aún y valiente, sin lugar a dudas. Un pinero que desde hace casi un mes desafía a la covid 19 en la provincia Ciego de Ávila porque como él mismo me dice, “donde sea necesario ahí estaré, mi compromiso es con la humanidad”.

Con solo 28 años y cuatro de egresado de Técnico Medio en Enfermería se confiesa enamorado de su profesión, una que, según cuenta, lo escogió a él en un momento de su vida donde no tenía definido el rumbo a tomar.

“Después de suspender las pruebas de ingreso no estaba estudiando y fue en el Servicio Militar donde descubrí mi vocación. Pasé los dos años en el puesto médico de la unidad 1180, ese fue mi primer acercamiento al mundo de la Salud y quedé fascinado”.

Su formación y buen desempeño en la sala de Terapia Intensiva del hospital general docente Héroes del Baire le brindaron la posibilidad de salir a cumplir misión en la República de Venezuela, como parte del contingente médico Ernesto Che Guevara –enfocado en los últimos meses en la lucha contra la pandemia–.

“De eso hacen ya 24 meses. No pudimos salir de vacaciones por la compleja situación epidemiológica. Cuando nos dijeron que hacíamos falta de nuevo en la Patria no lo dudamos, aunque no veníamos a descansar, sino a seguir trabajando en medio del escenario más difícil vivido en Cuba desde el inicio de la covid.

“No sabía que me tocaría asistir en Ciego de Ávila y parte de mí sintió el dolor de estar cerca y a la vez distante todavía de la familia, aun así, puedo asegurar que fue una mezcla de muchas sensaciones: el cansancio, el peso de la responsabilidad y también el alivio, la alegría de estar de vuelta en nuestra tierra.

COMPROMISO Y SENSIBILIDAD

“Aquí no soy el único pinero, lo cual me reconforta; somos cuatro enfermeros y una doctora. En ocasiones los pacientes preguntan de dónde somos y cuando decimos: “Isla de la Juventud”, se quedan asombrados, la respuesta general es: “¡Desde tan lejos y han venido a trabajar aquí, a ayudarnos…! ¡Gracias!

“Recibir ese agradecimiento, esas muestras de cariño en la calle y en los centros asistenciales es muy bonito, es nuestra forma de poner en alto el nombre de la Isla.

Foto: Cortesía del entrevistado

“Mi día de trabajo en la Universidad de Ciencias Médicas de Ciego –donde atendemos a positivos– es bien agitado. Son tres bloques de hasta 60 pacientes para dos enfermeros. En el mío ambos somos pineros y durante una jornada estamos constantemente midiendo presión, colocando oxígeno, haciendo movimientos de pacientes entre pisos, atendiendo sus necesidades básicas y vigilantes de que ninguno carezca de atención.

“Algo que he tratado de tener muy presente durante todo este contexto es la importancia de ser humano, además de profesional. Los recursos materiales que tengamos a nuestro alcance –los medicamentos– son clave, pero valen mucho el buen trato, la disposición, el interés y el acompañamiento a los pacientes.

“He perdido algunos por la covid y es una situación difícil porque a pesar del esfuerzo a veces no podemos salvarlos. En esta profesión uno aprende que la vida es un ciclo y es natural que llegue a su fin, mas aun así duele.

“Creo que todos pedimos mucho para que nadie fallezca en su turno, porque casi siempre implica que se encuentran solos, sin sus familiares al lado, y es triste. En algunos casos somos nosotros quienes los acompañamos en sus últimos momentos y esas son experiencias fuertes que marcan”.

Si de sensibilidad y compromiso con la vida se habla, Armando tiene ejemplos de sobra.

“En medio de la zona roja uno ve cómo los mismos pacientes y acompañantes se ayudan entre sí, nos avisan y nos buscan si alguno se siente mal, esa solidaridad, sentido de cuidarse entre todos es algo que en Cuba se vive como en ningún otro lugar.

“Yo me contagié de covid mientras cumplía mi misión en Venezuela, por ello entiendo los temores y las preocupaciones de los pacientes, pero veo el trabajo responsable y cohesionado de pantristas, trabajadores de la ropería, jefes de turno, el servicio de guardia y los de la mesa coordinadora…, el equipo que forman junto a nosotros los colaboradores en función de salvar vidas es algo digno de admirar.

“Siendo sincero, yo trato de ser el mejor profesional posible siempre, no obstante, al estar aquí, sabiendo que son las vidas de mis hermanos cubanos las que están en juego, me obliga a esforzarme más”.

EL FUTURO

Aunque nuestra conversación transcurrió a través de audios, no dudo que sus ojos se hayan iluminado cuando le pregunté por su retorno a casa; su voz, al menos, me confirmó que sonreía.

“Cuando vuelva a casa lo primero que voy a hacer –tras cumplir los respectivos días de cuarentena– es encontrarme con mi familia, con mi abuelo de 84 años que hace 25 meses no veo. Luego quiero ir a la casita de Martí, no suena a algo que un muchacho de mi edad haría, pero el Apóstol llamó a la Enfermería la más noble de las ocupaciones y he podido comprobarlo en carne propia, voy a rendirle homenaje a su sabiduría.

“También quiero disfrutar de mis amigos, ir a la playa. En el estado donde estaba en Venezuela, Táchira, no hay costas, por tanto nunca vi el mar. Dos años lejos de esa brisa son demasiado tiempo para el hijo de una Isla como soy. Mi cita con el mar es necesaria”.

Para Armando ha sido el coraje de los jóvenes frente a la pandemia una muestra de que con las nuevas generaciones se puede contar.

“Estamos aquí y siempre daremos el paso al frente, pero necesitamos saber que se nos tiene en cuenta en todos los procesos, porque somos la continuidad de esta nación.

“No dudo que muchos hayan sentido miedo en algún momento durante esta batalla contra el virus, yo lo he sentido, solo que no he permitido que me paralice. Trato de darme fuerzas y echar para adelante porque otros lo necesitan. Hemos visto pacientes fallecer, pero son más lo que salen vivos y sanos gracias a nuestro empeño, esa es la recompensa, el estímulo para continuar.

“Sobreponernos y superarnos es lo que corresponde. Quién sabe y cuando todo esto acabe me convierta en médico, porque de aquí solo vamos hacia adelante”.

COVID-19 Cuba Isla de la Juventud Salud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

Colaboradores:

2 Replies to “Armando, el enfermero

  1. Muchas Gracias Yenisé. Por esta bella entrevista!. Victoria siempre ha estado cerca de mi. Pues Sergio. Su anterior director es familiar mío. La foto con las personas son mis pacientes recuperados. Con ellos siempre me tomo fotos. Sobre todo con los más agradecidos. Agradezco este pequeño reconocimiento a mi trabajo y a mi labor. Que queda multiplicado en el transcurrir de los cientos de colaboradores dispersos por todo el país que trabajamos en las zonas rojas de la Covid

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