Aquella noche de vigilia

Foto: Archivo

Cuando ocurre un acontecimiento histórico trascendente en una comunidad pequeña y apacible como era Nueva Gerona en 1955, la memoria de los que vieron y oyeron se torna imprescindible, al igual que la de los protagonistas; cada cual, desde su posición, cuenta, y su granito de arena contribuye a crear el hecho completo, con sus rasgos y caracterización histórica, pero también con los matices humanos que aporta la anécdota, los pequeños detalles.

De aquel 15 de mayo de 1955 han trascurrido 65 años y son muy pocos los testimonios de los pineros que vivieron aquella jornada. Una de esas personas estuvo muy cerca de la familia Montané y con su mente lúcida y expresión fluida, nos aportó interesantes anécdotas de las horas previas a la salida de Fidel y los Moncadistas del Reclusorio Nacional para Hombres en Isla de Pinos; su nombre es Dora Rives.

Ella cuenta que al conocerse que era inminente la salida de “los muchachos” –como les decían a los revolucionarios encarcelados–, la familia y otros muy allegados como ella decidieron apostarse en una especie de vigilancia en la puerta de salida del Presidio, para evitar cualquier maniobra que pretendiese impedir el cumplimiento del decreto de amnistía. Allí, a eso de las ocho de la noche, llegó de Gerona el ómnibus del penal en que transportaban las cartas y bultos postales, tarea que rectoreaba un primo hermano de Dora. Al llegar al ómnibus, se detuvo ante la garita y como no se conocía nada acerca de la hora de la excarcelación, ella se acercó a su primo con el pretexto de saludarlo y en secreto le preguntó si había llegado la orden de salida. Él, con gesto afirmativo disimulado de la cabeza, le contestó que sí había llegado el telegrama, y en voz muy baja agregó: “Pero no les darán la salida hasta mañana”.

Con aquella valiosa información, volvió Dora a incorporarse al grupo de Montané y todos ellos hicieron un punto de silencio acerca del valioso dato. En el avión del atardecer, que hacía el viaje diariamente entre La Habana y Nueva Gerona llegaron Melba Hernández y Haydée Santamaría, así como otros familiares de los presos y muchos periodistas.

A nadie le dijeron la información de que la salida sería en la mañana; ellos se quedaron sentados en la entrada toda la noche temiendo alguna medida arbitraria para sacarlos subrepticiamente, aprovechando la oscuridad, y es así que a la historia oficial de estos acontecimientos, lo que ha trascendido es que la orden de salida llegó por la mañana. Como hemos visto, la orden de salida fue un secreto muy bien guardado por la familia Montané y su amiga Dora Rives durante horas de incertidumbre y temor, aquella noche que precedió a la mañana lluviosa del 15 de mayo de 1955.

El buque “El Pinero” fue el fiel testigo durante el traslado al puerto de Batabanó, de la reunión donde quedaba organizado el Movimiento 26 de Julio. Tomada de Islavisión

(*) Colaboradora y miembro de la Unión de Historiadores de Cuba 

65 Aniversario salida de Fidel y los moncadistas del presidio El Pinero 2020 Historia Isla de la Juventud
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