Aprueban financiamiento bancario para unidades gastronómicas con nuevo modelo de gestión estatal

Los establecimientos gastronómicos estatales aprobados como unidades empresariales de base, con características especiales y bajo un nuevo modelo de gestión, podrán ahora solicitar financiamiento bancario en la sucursal donde opera su cuenta corriente, para gestionar el capital de trabajo y las inversiones
Aun con la opción de vender para llevar, por las restricciones asociadas a la COVID-19, las unidades bajo la nueva gestión ya apuntan a la eficiencia.
Aun con la opción de vender para llevar, por las restricciones asociadas a la COVID-19, las unidades bajo la nueva gestión ya apuntan a la eficiencia. Foto: Ortelio González Martínez

Los establecimientos gastronómicos estatales aprobados como unidades empresariales de base, con características especiales y bajo un nuevo modelo de gestión, podrán ahora solicitar financiamiento bancario en la sucursal donde opera su cuenta corriente, para gestionar el capital de trabajo y las inversiones.

Según lo dispuesto en la Resolución 113/2021 del Banco Central de Cuba, publicada recientemente en la Gaceta Oficial Extraordinaria, la solicitud debe estar acompañada de la designación mediante la resolución o el documento que corresponda, de las dos personas naturales con firmas autorizadas para operar la cuenta bancaria.

El financiamiento al capital de trabajo que otorgue el banco a estas unidades para la compra de insumos en efectivo, se ejecuta con la modalidad de líneas de crédito revolvente, y se registra con un propósito específico, en correspondencia con lo establecido para las operaciones en efectivo en estas unidades.

Por otra parte, los establecimientos gastronómicos también pueden solicitar financiamiento para inversiones, para los activos fijos que adquieran y las reparaciones de inmuebles.

En tanto, las sucursales bancarias evaluarán, dentro de los análisis de riesgo, el propósito del financiamiento solicitado, el flujo de caja proyectado, la deuda bancaria de la empresa que asume la entidad gastronómica, y el importe y frecuencia de los aportes para financiar los gastos de la oficina central, entre otros aspectos.

Asimismo, se establece que las unidades gastronómicas respondan por la amortización de los financiamientos otorgados, conforme a los plazos establecidos en los contratos de financiamiento suscritos con los bancos, y la eficiente gestión de dichos contratos.

La Resolución acompaña otras medidas dispuestas en el proceso de perfeccionamiento del comercio minorista de subordinación local, que implica una transformación en el modelo de gestión estatal en las unidades gastronómicas, y representa, igualmente, ponerlas en condiciones similares a las formas de gestión no estatal.

UNA EXPERIENCIA PARA SACUDIR LA INEFICIENCIA

La aplicación de nuevas formas de gestión no estatal en unidades de la gastronomía de Ciego de Ávila parece «dar en la diana» contra la ineficiencia del servicio, el descontrol económico y las trabas burocráticas que han lastrado al sector.

A la modalidad de trabajo por cuenta propia y cooperativas no agropecuarias, se suman las unidades empresariales de base con autonomía financiera y comercial, a la cual se acogen, en una etapa inicial, los restaurantes La Confronta, Solaris, Carta Cuba y La Cueva, todas en la ciudad capital provincial e insignes dentro del ramo en el territorio.

A tono con el reclamo de que las buenas experiencias en el comercio, la gastronomía y los servicios, dejen de ser excepciones y se conviertan en regla, tanto en el área estatal como en la no estatal, en Ciego de Ávila se acelera, de acuerdo con la política trazada, el traspaso de unidades como La Atarraya, de Morón; la cafetería Las Delicias, de Primero de Enero; la pizzería de Florencia; el restaurante Piscina, de Bolivia; y el Don Pepe, de la ciudad cabecera, entre otras distribuidas en los diez municipios de la provincia.

Aníbal Oliva Escalona (La Confronta), Juan Antonio Echemendía (Carta Cuba) y Osmany Ángel Bello (La Cueva), administradores que tras un proceso de preparación se vieron convertidos en directores de unidades empresariales de base, coinciden en que el modelo de gestión constituye un avance, fortalece el sentido de pertenencia, proporciona opciones y da autonomía para establecer contratos con varias entidades, y amplía las posibilidades, desde vender una cajita de cartón (y ofertar el almuerzo en la calle), hasta llegar a los campos y comprar productos al campesino, con el efectivo del que disponen o con los cheques que pueden emitir.

A la vez, no dejan de recibir –e impartir a sus subordinados– capacitaciones sobre cocina, salón, cantina, logística de almacenes, economía…, sobre la base del control y en función de la excelencia en los servicios, con precios que no resultan excesivos y bajo el seguimiento, para el apoyo, pero también para la regulación, de los consejos de administración territoriales.

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