Apostar por la familia

¿Qué tal? ¿Cómo les va? No soy católica ni profeso ninguna religión; sin embargo, las respeto a todas. No puedo pasar por alto el revuelo que ha provocado no solo en el país sino en el mundo la reciente visita del Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, quien nos deja valiosos mensajes de amor, respeto a los semejantes y esperanza.

Durante su permanencia en el país detuvo su paso para reunirse con familias santiagueras, para desde el oriente de la nación magnificar su papel, precisamente cuando este 27 de septiembre concluyeen la ciudad de Filadelfia (Estados Unidos), el Encuentro Mundial de las Familias.

Acerca de ese sustento de la sociedad, también valorada por el marxismo y especialmente, por nuestro sistema político-social, el Papa Francisco ha expresado en diferentes momentos:

“No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Por lo tanto no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón.

Tener un lugar a donde ir, se llama Hogar. Tener personas a quien amar, se llama Familia, y tener ambas se llama Bendición”.Coincidencia total, yo me siento bendecida por tener ambas.

Amigas y amigos, Cuba reconoce en la familia la fundamental cédula de la sociedad y le atribuye responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones.

Pero hablar de tan importante tema en nuestro país va mucho más allá porque implica también hacer referencia a la incorporación de la mujer a la sociedad y la existencia de un Código de Familia, cuyo propósito principal es contribuir a su fortalecimiento y estrechar los vínculos de cariño, ayuda y respeto recíproco entre sus integrantes.

Es cierto que la familia cubana ha transitado por diferentes momentos en su desarrollo y que el período especial, etapa caracterizada por limitaciones y escaseces, la melló, pero no la extinguió, todo lo contrario, fue el escenario donde se dieron muestras fehacientes de resistencia y unidad.

Amigos, yo no me cansaré de apostar por la familia no solo porque es el grupo natural del ser humano sino también por considerarla como ese regalo hermoso que cada persona posee y compartirse sentimientos de paz y amor.

Los quiero

 

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Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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