Antes del amanecer ya Marcial produce

Aún resta tiempo para que se deje ver la neblina con los primeros rayos de sol; a esa hora la mayoría de los pineros descansan en sus alcobas, un poco distantes de emprender un nuevo día.

Marcial explica que sin fuerza de trabajo el tomate maduro peligra en el campo.
Foto: Yesmani Vega Ávalos

Las manecillas del reloj marcan las 4:30 a.m., es oscuro, no estoy seguro si ya cantó el gallo, pero sí sé que un campesino, de esos que aunque dicen lo que sienten prefieren actuar antes de hablar, ya está de pie produciendo alimentos para el pueblo y luchando con el propósito de garantizar el bienestar de su familia.

“A esa hora ya estoy levantado ordeñando vacas y cuando termino voy directo para el campo”, así es cada amanecer en la vida del productor de leche y cultivos varios, Marcial García González, asociado de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Julio Antonio Mella.

Con dos y media caballerías de tierra García González señala que posee dos hectáreas de tomate sembrado con muy buen rendimiento, no obstante lamentó la falta de fuerza de trabajo para cosecharlo.

“Peligra porque hay mucho tomate maduro y puede perderse. Se ha complejizado conseguir la mano de obra, pues muchas personas no quieren trabajar, hoy solo cuento con unas señoras de edad avanzada que han mostrado su valía.

“De frijoles pude recoger casi 32 quintales, las lluvias y las plagas lo dañaron bastante, no tenía medicina para combatirlas, por eso corté solo lo que había. Ahora también estoy recogiendo ají pimiento, del cual perdí un poco por el agua, mientras el tomate tuve que sembrarlo otra vez”.

Marcial parece un guajiro rudo, sin embargo a solo segundos de intercambiar con él se evidencian su sencillez, amabilidad y solidaridad.

Quienes le conocen pueden asegurarlo y así lo demuestra su noble gesto de donar ají pimiento, yuca y tomate para las personas aisladas en la escuela de iniciación deportiva Fladio Álvarez Galán. “Si fuese necesario no dudaría en mandar más”, afirmó.

En la campaña de frío recién concluida plantó tomate, frijol, ají pimiento y cachucha, cebolla, un centenar de plantas de plátano, yuca y boniato, al tiempo que para la contienda de primavera pretende repetir con estos dos últimos cultivos y agregar calabaza.

“El tomate verde se está quemando arriba por el sol, este no lo deja madurar, por eso hay que dejar enyerbar los cultivos. En una oportunidad mi hermano Miguelín y yo lo sembramos así tardío, sin guataquear, para que la hierba lo protegiera y resultó”.

Respecto a la producción de leche recalcó la disminución en esta ocasión en comparación a etapas anteriores cuando siempre cumplió e incluso sobrecumplió lo planificado.

“Las vacas no quieren dar leche, el agua que beben no es la mejor, quiero echarle agua fresca, pero también hay escasez con el petróleo y se dificulta tirar un viaje; me dieron 100 litros para el corte del tomate y el frijol, entonces trataré de traerles lo que necesitan”.

De igual manera las limitaciones con los medicamentos para el ganado constituyen un obstáculo teniendo en cuenta que se exponen a enfermedades al ingerir un líquido atestado de parásitos.

Pero Marcial no es el único en la familia en hacer producir la tierra, su hija Sara María García Almaguer desde pequeña aprendió de su padre los secretos para sacarle frutos a la tierra y desde hace alrededor de dos meses labora en su afán de garantizar los condimentos y las verduras de la casa a partir de un autoconsumo instaurado en el propio patio de su hogar.

Sara María muestra los logros en su autoconsumo. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Allí tiene cebolla, ajo, ají cachucha, calabaza y pepino. Ya han consumido de este último y tiene listo otros seis canteros para nuevos cultivos.

“Le dedico las tardes, cuando baja el sol –explica Sara María–, el área estaba enyerbada, la limpié con la ayuda de un amigo y continuaré sembrando. Ver a mi papá producir tanto me motivó a seguir sus pasos y aportar. Siempre se puede y lo que nos propongamos, podemos lograrlo”, concluyó.

Ya usted ve, en la morada del hermano de Miguelín todos desean aportar lo suyo, lo tienen claro, trabajar y trabajar para obtener buenos resultados y asegurar su alimentación y la del pueblo.

Isla de la Juventud
Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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