Ante la tensión… “trampitas”

¿Cuánto me gustaría tener en cada espacio de mi apartamento un splig y, por si fuera poco, trasladarme hasta la redacción del Victoria en un carro climatizado, de tal manera de tener el menor contacto con ese Astro Rey, que cada año, sobre todo por estos meses de verano, se empecina en hacer mayores estragos?

En verdad el calor agobia y hasta en ocasiones irrita, lo cual obliga a no pocos pineros a lucir atuendos propios para la temporada invernal, camisa de mangas largas, enguatadas y hasta las llamadas soleras, en aras de atenuar las incidencias de los rayos del sol.

Pero habrá que seguir resistiendo y acudir a la búsqueda de estas u otras iniciativas, pues el Centro del Clima del Instituto de Meteorología prevé para el mes en curso temperaturas mínimas más cálidas que lo habitual.

Y como era de esperar ya en la Dirección de Despacho en la Empresa Eléctrica de este Municipio Especial desde finales del mes de mayo comenzaron a darse señales de alerta, de hecho, según Fermín Molina Alfonso, director del área, en esa etapa se registraron los valores de demanda más elevados de los últimos cinco años, ascendente a los 18 MW.

Pero lo alarmante no queda tan solo ahí, el sábado primero de julio marcó récord, al ascender a los 19 MW, cuando en esta época del año se comporta alrededor de los 17.5 MW y en tal resultado tiene una gran incidencia el sector residencial, donde la facturación crece  alrededor de un 4 por ciento.

La máxima demanda también se desplazó para después de las diez de la noche, y es razonable que así acurra, pues al dispararse los termómetros de temperaturas en ese período de tiempo en los hogares aumenta el consumo a partir de la utilización de los equipos de climatización, incluyendo los ventiladores.

Toda esta situación ha provocado el uso de máquinas, en ocasiones, menos eficientes para la generación; al propio tiempo tiende a agravarse con la llegada del período vacacional, cuando unido al calor se suma la mayor permanencia de personal en las viviendas, por lo que el llamado no es renunciar al merecido descanso ni a la modernidad sino a ponerla “trampitas” al despilfarro.

Al decir  “trampitas” –fíjense que lo entrecomillo y todo– me refiero a que todos en casa debemos estar pendiente para no dejar las luces encendidas de manera innecesaria, como tampoco el televisor, la computadora o el equipo de música; así como a congelar pomos con agua y dejarlos afuera de tal manera de evitar el acceso constante al refrigerador.

Los especialistas de la entidad comentaban acerca de lo provechoso del empleo de las lámparas LED, que se venden en establecimientos comerciales de la localidad, pues según análisis realizados por el Ministerio de Industrias, al sustituirlas por las luminarias de luz fría, representan una doble fuente de ahorro.

Por una parte se reduce el consumo por lámpara a algo menos de la mitad de la energía eléctrica utilizada, a lo cual se suma que el tiempo de vida útil de los diodos LED excede en varias veces el de las clásicas lámparas.

Podrían ser otras, pero lo importante es comprender que el ahorro energético es un reclamo de la modernidad y no matraca ni capricho del Estado cubano, que a pesar de las limitaciones con el combustible, garantiza el servicio a más del 99 por ciento de los pineros.

Si bien sin energía eléctrica no sería posible la sociedad actual, con derroche es improbable transitar hacia el progreso, alcanzar un superior confort y tecnologías, así que, pongámosle “trampitas” al derroche, porque contrario a lo que se piensa es desarrollo sostenible de la humanidad.

 

CURVA DE CARGA HOARIA DEL 1-07-17

 

 

 

 

 

 

           

Economía Opinion
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

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