Año nuevo, vida nueva

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Entramos al 2022 y lo hacemos con muchas incógnitas despejadas. Otras no tanto. El bloqueo sigue ahí, como siempre, a la marchita cansona, casi una costumbre. ¿Y quienes lo preconizan? En franco retroceso, masticando el bocado amargo como el caballejo resabioso; freno que les impuso la realidad y ahora les obliga a echarse unos a otros la culpa del fracaso.

Apartémoslos al rincón de donde no debieran haber salido y vayamos a una 19realidad más sustanciosa. Somos ahora mismo el segundo país del mundo con su población inmunizada; y en nuestro caso con vacuna propia. Cierto que no es todo, contra la actual pandemia ni así se tiene ganada la contienda. Esta nueva realidad obliga a entendernos con una panorámica distinta. Continúan los fallecimientos, pero en número tan disminuido que en su relación con más de 11 millones de habitantes, aunque dolorosas, no resulten numéricamente relevantes.

Sin embargo, ahora mismo, la cantidad de contagios en el Municipio es muy alta y constituyen, por tanto, el cuidado y cumplimiento de las medidas, una primera prioridad al iniciar este año.

La segunda, resulta sin dudas, lograr una mayor producción de bienes y servicios hasta alcanzar el necesario y deseado precio asequible en las ofertas.

La tercera pudiera ser –y no soy ninguna autoridad en estrategias territoriales– contrarrestar de forma más eficaz el bombardeo mediático que se nos hace a través de las redes sociales y fortalecer el trabajo de las organizaciones todas para tener mejores resultados en el campo ideológico. Los actuales son buenos, quedó demostrado en la respuesta del pueblo a quienes intentaron una desestabilización, pero debemos elevarlos de tal forma que ni se les pueda ocurrir repetirlo siquiera.

Tenemos las mejores condiciones para ello. La Isla de la Juventud, también en la Tarea Ordenamiento, vuelve a constituirse en espejo de la nación y está recibiendo el máximo apoyo que se le puede brindar en las actuales circunstancias. Estamos en la obligación de responder a esa confianza y demostrarlo –como se espera– con resultados contundentes.

Esto nos indica la necesidad de poner el ojo a las trabas internas, pegar el oído a los productores y tomar muy en cuenta sus criterios y el modo en que sugieren puedan lograrse soluciones más a corto plazo.

Quedan otras muchas cosas por relacionar en este comentario pero hay una a la que no podíamos dejar de referimos. El enemigo intentó lograr entre nosotros, los cubanos, algo ya probado y eficaz contra otros de sus muchos contendientes. Trató de dividirnos, que las autoridades reprimieran con las armas, que hicieran “un uso excesivo de la fuerza”, para enarbolar un pretexto y justificar a nivel internacional la entrada en nuestro territorio de sus consabidas fuerzas “multinacionales”. Ese tiro le salió una vez más por la culata.

En tal despliegue perdieron el dinero, los recursos, el tiempo y la saliva. Le ganamos limpiamente, a pensamiento. Y esta victoria reciente constituye un motivo más para que entremos triunfales al nuevo año.

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