Anir, cantera de soluciones

Si alguna vez tuve dudas de que la necesidad es la madre de la invención, la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (Anir) se encargó de demostrarme la veracidad de esta frase.

El bloqueo impuesto a Cuba por el gobierno norteamericano desde hace más de medio siglo ha dado al traste con restricciones, sobre equipamiento y materiales, que afectan en gran medida a diversos sectores de la producción, y que han podido –en ocasiones– ser solventados gracias al ingenio de los aniristas.

 

Bajo el precepto de desarrollar al máximo las capacidades de sus miembros se ha potenciado el accionar en pos de la resolutividad de problemáticas que limitan la sustitución de importaciones y la aplicación de la ciencia y la técnica con vistas a mejorar la calidad.

Por ello en un territorio tan singular como este cobra doble valor el sumarse a las filas de la Anir, pues para nadie es secreto que a veces nuestra insularidad es sinónimo de dilaciones en la adquisición de equipamientos y recursos.

En el Municipio existen hoy 70 comités que reúnen a
1 798 hombres y mujeres que inciden de manera directa en el desarrollo local.

Según directivos de la organización, el pasado año el efecto económico de las innovaciones fue superior al millón 500 000 pesos, favoreciendo mayormente sectores de alto impacto como Alimentaria y Pesca, Construcción, Salud Pública, Energía y Minas, Comunicaciones y Transporte y Puertos.

Por solo citar algunos ejemplos, en la actualidad está en uso –luego de varios años paralizada– la grúa del centro productor de elementos prefabricados, mientras que el impacto económico de la actividad sostenida de los aniristas de la Empresa Constructora Integral supera los 300 000 pesos por concepto de fabricación de piezas para sustituir importaciones.

Destacable resultan, además, las novedosas estrategias adoptadas para el crecimiento de la claria yla generación eléctrica en Cayo Largo del Sur.

Si algo les va quedando pendiente a los miembros de esta organización que ante las dificultades ve la posibilidad de crecerse, es seguir sumando jóvenes a sus filas desde cada colectivo y sindicato, así como capacitar a los administrativos y económicos de las empresas en pos de desarrollar con mayor eficiencia el trabajo.

Significativo resulta –esto lo digo tanto para aniristas como para directivos de entidades– el reconocimiento oportuno a los trabajadores en la fábrica, el taller, la industria, dondequiera que su aporte represente una variable sostenible para el desarrollo local.

Siguiendo el ejemplo del Che y convencidos de que el mejor momento para la crear e innovar es hoy, no cabe duda de que la Anir despunta como importante cantera con la que hay que contar.

Isla de la Juventud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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