Andanada por la vida en La Fe

La calle 32 del reparto Comandante Pinares es la última asfaltada de La Fe, rumbo al sur y tiene un encanto particular. Seis edificios están alineados frente a frente, y los ruidos, cual una caja de resonancias, rebotan y vuelven a rebotar como el eco en las montañas.

Siempre fue así, hasta llegar a estos tiempos de coronavirus cuando a las nueve de la noche los vecinos salen a los balcones y aplauden el desempeño de quienes, en cualquier frente, luchan contra la COVID-19. Entonces la amplificación natural cobra allí una dimensión casi mística.

Dos minutos antes de las nueve, con precisión cronométrica, comienza el llamado para la arrancada. Una guirnalda de luces se enciende… siempre en un mismo balcón del tercer piso; edificio 25, quinta escalera, a la derecha. Significa: “Estamos listos”.

Esta familia se ha convertido en la brújula del barrio. Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

A las nueve en punto, y desde ese mismo lugar, entra el fuerte ulular de una sirena que rebota en todos los edificios, la misma que en tiempos de guerra llamaría a la defensa. Es la señal. Y al unísono, como una descarga cerrada, detona el retumbo poderoso de los aplausos.

Se mantiene unos minutos, baja a fondo y entonces viene a primer plano una confortante canción (del Dúo Dinámico), de esas que persisten en el alma y deviene himno de combate: …resistiré para seguir viviendo. Soportaré los golpes y jamás me rendiré. Y aunque los sueños se me rompan en pedazos… resistiré…(…) erguido frente a todo. Me volveré de hierro para endurecer la piel. Y aunque los vientos de la vida soplen fuertes, soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.

Todos se quedan en los balcones, noche tras noche, a la escucha. Su mensaje es de los que inflaman el alma y aceran nuestro estoicismo cuando más lo necesitamos para sostener el escudo, cuando la rutina intenta restar vigor a nuestro brazo.

De una misma familia brota todo esto, una sencilla familia de trabajadores, como tantas, que sin proponérselo se ha convertido en guía del barrio. Lo hace cada noche. ¿Se le encargó semejante tarea?

“No. Para nada –precisa Yanelis Matos Avilés–. Asdrúbal, mi esposo, tuvo la iniciativa de grabar la sirena. Con eso comenzamos. Luego a mi suegra, Bárbara Contreras, se le ocurrió poner la guirnalda de luces… la señal de que estábamos listos. Grabé la canción… y esa misma noche decidimos ponerla”.

Hace más de un mes no se reportan casos de COVID-19 en la Isla y esta familia, sin embargo, continúa a la cabeza del barrio sin faltar a su cita de cada noche. “Porque todavía en Cuba quedan casos…–es la razón de su constancia–. Y mientras se den casos, ¡aquí estaremos, agradeciendo por cuidarnos y cuidar a los demás!”

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