Almeida vive en su pueblo

¡No digamos que Almeida ha muerto! ¡Vive hoy más que nunca!, así terminó Fidel las reflexiones publicadas por la dolorosa noticia de la ausencia física del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. El país se paralizó y, aunque el deceso ocurrió el 11 de septiembre del 2009, el duelo oficial se fijó para el domingo 13. Se izaron las banderas a media asta y un mar de personas consternadas le dio el último adiós.

Llegaron con flores, lágrimas, reverencias al Memorial José Martí, de La Habana; al Salón de los Vitrales de Santiago de Cuba, a las plazas en las capitales provinciales y al Museo Municipal en la Isla.

Así rindieron póstumo tributo a la grandeza de un hombre fiel: aquel muchacho de piel negra, peón de Obras Públicas, amante de la lectura, segundo de varios hermanos que dejó los estudios para ayudar al padre en el sustento familiar y al conocer a Fidel  entablaron franca amistad y lo siguió con fidelidad admirable.

Fue jefe de una célula clandestina, asaltante del cuartel Moncada, uno de los que desafió al tirano Fulgencio Batista durante su visita a Presidio Modelo, donde se fogueó la vanguardia revolucionaria que allí permaneció hasta recibir la amnistía con apoyo popular.

Como expedicionario del yate Granma no le faltó la compañía de su memorable composición La Lupe: Ya me voy de tu tierra,/mexicana bonita,/bondadosa y gentil…Al desembarcar, cuando la columna rebelde acampaba cerca de Alegría de Pío recibe el sorpresivo ataque de la tiranía, rescata a Ernesto Guevara, herido en el cuello, entonces al escuchar el llamado enemigo a la rendición, Almeida grita: “¡Aquí no se rinde nadie, C…!”. Frase viril que sigue su pueblo.

Consigue reagruparse con Fidel y Raúl en Cinco Palmas el 18 de diciembre de 1956, se suman otros combatientes, rompen el cerco, entran a la Sierra Maestra, donde consolidaron al Ejército Rebelde.

En el combate de El Uvero Almeida dirigió con su pelotón un avance casi suicida, allí le hacen dos disparos; con los grados de Comandante fundó el Tercer Frente Mario Muñoz Monroy, en marzo de 1958.

Tras el triunfo de 1959 ocupó diversas responsabilidades e integró el Buró Político del Partido desde su fundación y resultó electo Diputado a la Asamblea Nacional y Vicepresidente del Consejo de Estado desde la primera legislatura; por sus méritos recibió el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Máximo Gómez de primer grado.

Presidió la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y por su talento y sensibilidad simultaneó su quehacer como dirigente con su valiosa obra artística, con más de 300 canciones y una docena de libros de testimonios. Como bien dijo Fidel, Almeida vive en la fibra más íntima del corazón del pueblo.

Isla de la Juventud
Mayra Lamotte Castillo
Mayra Lamotte Castillo

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana; tiene más de 40 años en la profesión.

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