Alegría en los …Mineritos

Los círculos infantiles contribuyen al desarrollo pleno y feliz de los infantes. Foto> Gerardo Mayet Cruz

Los círculos infantiles en Cuba nacieron el 10 de abril de 1961 para atender a niñas y niños desde las edades más tempranas y lograr la incorporación de las mujeres al trabajo

 

Arlenis y Erick están contentos, ellos saben que el lugar donde pasan la mayor parte del día fue construido “por los mineros” y que la idea original de su creación “fue de Fidel y Vilma”.

Breves, tiernas, pero seguras fueron sus respuestas ante mis sencillas interrogantes; ellos también conocen “los colores, las vocales, hacen trazos como el triángulo y recitan poesías”, y eso se lo agradecen a su “seño” Mercedes Fernández Laffita, Máster en Educación Prescolar y quien, por su hermosa labor como educadora durante 20 años, recibió un especial Reconocimiento este 10 de abril, cuando los círculos infantiles en Cuba cumplieron 58 años de fundados.

En Alegres Mineritos, nombre de esa instalación en la comunidad La Demajagua, los niños festejaron la ocasión, como en los otros 23 centros de este tipo existentes en el Municipio Especial, mostrando sus habilidades y hábitos en varios números culturales de las diferentes manifestaciones artísticas, en una actividad realizada de conjunto con la familia, siendo estimulada la más destacada, así como trabajadores del centro.

EN EL INTERIOR DE LA “MINA”

Los …Mineritos tiene una matrícula de 101 pequeños, según comentó su directora Liuba Cabrera Fernández, quien ha tendio la oportunidad de trabajar en el de la Edad de Oro, Roberto Rodríguez Llorca y Abel Santamaría, de la ciudad cabecera, Nueva Gerona.

Liuba, directora de Alegres Mineritos, comenta la misión de ese plantel educativo. Foto Gerardo Mayet Cruz

Hoy, en su localidad y y con una experiencia que abarca desde la Licenciatura en Educación Prescolar hasta alcanzar la categoría de Máster en Ciencias de la Educación, tiene el desafío de cumplir con la encomienda de la razón de ser de los círculos infantiles y sus particularidades en las zonas rurales.

“Aquí –dijo Liuba– tenemos la misión de formar integralmente a las actuales y futuras genraciones de los educandos de la primera infancia con un carácter inclusivo y con igualdad de oportunidades, ofreciendo a los docentes, promotoras y directivos vías y formas de trabajo para diseñar, conducir y controlar el trabajo preventivo mediante la atención a la diversidad y en consonancia con los principios de nuestra sociedad para lograr el máximo desarrollo integral posible de cada niño y niña desde el naciemiento hasta los seis años.

“Entre las particularidades –prosiguió Cabrera Fernández– abrimos desde las 5.45 de la mañana, pues existen niños cuyos padres son trabajadores de la agricultura; a esa hora ya están aquí una compañera de la cocina, otra de la limpieza y una educadora de guardia.

“Trabajar en esta zona, además, es en cierto modo complejo, debido a que en la ciudad hay mayor número de padres profesionales, en cambio en las zonas rurales hay que prepararlos con mayor intencionalidad en los temas que realmente le hacen falta para la educación integral de sus niños”, concluyó.

No obstante, la labor realizada por las profesionales de este círculo infantil, el cual cuenta con toda su cobertura docente, lo hizo merecer recientemente el primer lugar en el evento Huertos Escolares, en el cual participan otras instituciones de comunidades aledañas.

Por otra parte el colectivo de educadoras pone todo su empeño en ofrecer un servicio a la altura de los 30 años que cumplirán en mayo de 2020, cumpliendo con los principios teóricos, metodológicos y las correspondientes orientaciones didácticas que influyen en el desarrollo intelectual, afectivo-emocional, motriz, de los valores, actitudes y formas de comportamiento.

LLEGARON PARA QUEDARSE

Como parte de la genuina obra de nuestra Revolución, estas instituciones llegaron para quedarse, pues a pesar de los duros momentos que ha atravesado el país en las últimas seis décadas, jamás cerraron sus puertas.

Mucho hemos de agradecerle y, aunque hoy no satisfacen toda la demanda de la población, esa gran idea de Fidel que tuvo el respaldo incondicional de Vilma, coadyuvó al cuidado y atención de los niños para que sus madres pudieran incorporarse de manera activa a las tareas de la naciente sociedad socialista.

En ese entonces las féminas cubanas se desasían poco a poco de las cadenas y prejuicios machistas que las veían como figuras para procrear y encargarse únicamente del cuidado de la familia.

Hoy esa enseñanza devenida Primera Infancia comprende una etapa catalogada por sicólogos y pedagogos como decisiva para el posterior desarrollo de la personalidad de los individuos.

Cuba exhibe en la actualidad más de mil de estos planteles educativos con un personal altamente calificado que ayuda, además, a que los padres conozcan y orienten mejor a sus hijos, los cuales es sorprendente el conocimiento que llegan a adquirir a través de la Lengua Materna, Nociones Elementales de las Matemáticas, Educación Física, Música, Conocimiento del Mundo de los Objetos, entre otras materias.

Con el empeño de Vilma en consolidar y perfeccionar cada día estas instalaciones, es muy probable que, incluso, desde esos salones los pequeños, en sus juegos de roles, comiencen a interesarse y conocer las más diversas profesiones y oficios, tales como las de constructores, médicos, maestros…

A la altura de más de 11 lustros los círculos contribuyen al desarrollo pleno y feliz de los infantes. Han sido varias las generaciones que crecieron acunadas por las “seños”, quienes se sobresaltan al escuchar a un pequeño llorar, pero que la algarabía y el bullicio de los salones les producen una inmensa alegría.

A ellas vaya el más merecido reconocimiento, a ellas que con todo el amor del mundo los prepararon para la vida y hoy son hombres y mujeres de bien.

Mercedes es una educadora por convicción que ama a los que bien saben querer. Foto> Gerardo Mayet Cruz
Arlenis y Erick expresan cuánto aprenden en su salón. Foto> Gerardo Mayet Cruz
Foto> Gerardo Mayet Cruz
Educación Isla de la Juventud
Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Sociocultural en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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