Al adulto mayor, la más esmerada atención

Las vivencias de una destacada trabajadora social durante los difíciles momentos de la batalla contra la Covid, son exponentes de la sensibilidad de los jóvenes y cuánto hacen por las personas de avanzada edad.

Foto: Yoandris Delgado Matos

Una de las muchas frases relacionadas con la ancianidad que aparecen en internet es esta: En el corazón que no honra a los ancianos no habita el amor.

Si una persona distingue dentro de la sociedad pinera por la sensibilidad y la ternura en el trato hacia las abuelas y abuelos esos son los trabajadores sociales y es a esa hermosísima labor a la que Jany Montero Infante ha dedicado casi 17 años de su vida. Como buena samaritana se le ve ir y venir siempre pendiente de las necesidades de los habitantes del Consejo Popular Abel Santamaría y en especial de los adultos mayores.

Graduada en licenciatura en Comunicación Social y merecedora de varios reconocimientos por su excelente desempeño, entre ellos el de más destacada en el enfrentamiento a la covid-19, que le fuera entregado el pasado mes en un matutino especial con motivo del aniversario 21 del Programa de Trabajadores Sociales, tuvo a bien compartir para este Suplemento la experiencia con quienes ya peinan canas.

“La tarea fue bastante difícil pero me ayudó mucho mi experiencia de años. Di el paso al frente para atender directamente a los adultos mayores vulnerables que viven solos, que eran tres, pero atendí a todos los del Consejo porque sus hijos estaban trabajando durante ese periodo durante el cual anduvimos bien complicados.

“Estuve alrededor de dos meses en los que les serví hasta de mensajera, les sacaba los víveres de la bodega y otros establecimientos, compraba sus medicamentos…. Fueron días muy largos, desde las siete de la mañana hasta las ocho o nueve de la noche. Me hice cargo de todas sus necesidades. Uno de los que atendí, que desgraciadamente ya falleció, tenía tanta confianza en mí que me daba su tarjeta magnética para que le extrajera dinero y pagara sus cuentas.

“Nunca tuve miedo, también porque tenía el apoyo de mi familia. Mi esposo es taxista y su respaldo fue esencial. Realicé esas labores y a la vez cumplía con el resto de mi contenido habitual. En el puesto de mando fui una figura importante porque la trabajadora social es clave en la comunidad, domina la vida del lugar.

“Con los adultos mayores hay que utilizar mucho la psicología y tratar de entenderlos. No dejan llegar a ellos a todo el mundo por lo que hay que ser pacientes y hablarles. Cuando te presentas cambian y comienzan a tratarte de forma familiar y hasta quieren que te encargues de todas las gestiones que necesitan hacer. Ahí comienza una relación de respeto y confianza.

“La población de la Isla de la Juventud está envejecida. Considero que hay que implementar nuevos mecanismos para su atención. En Abel tengo unos 200 y no pocos viven solos. También están las familias que no quieren hacerse cargo de ellos. Es triste y las instituciones como el Hogar de Ancianos y la Casa de Abuelos no tienen capacidad para admitir nuevos ingresos. Nosotros no dejamos de trabajar, de darles las prestaciones y la ayuda que llevan.

“Con todos los reconocimientos que he recibido me siento muy contenta porque la verdad he obtenido logros en mi trabajo que me comprometen a ser mejor.

“Ser trabajadora social es una misión muy linda y dedicada, sobre todo cuando tienes una familia con la sensibilidad para entender lo que haces.

“También somos muy sacrificados, nos entregamos con amor y más cuando se trata de nuestros ancianos qué tanto dieron y aportaron durante su juventud. A los adultos mayores debemos entregarle lo mejor porque merecen el más esmerado trato y atención”.

 

 

Edad Plateada 2021 Suplementos
Yojamna Sánchez Ponce de León
Yojamna Sánchez Ponce de León

Licenciada en Literatura y Español en la universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo

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