Ajetreo por la vida en el país más atacado

La doble maternidad y los traqueteos en las consultas de lactantes me han hecho concluir que, en Cuba, estos asuntos pueden tener el mayor ajetreo del mundo. Sin embargo, llena de orgullo contar con un servicio de atención primaria de salud de excelencia como el nuestro.

Todo inicia con el embarazo y de inmediato te ganas un ejército de médicos y enfermeras que no te abandonarán durante el “largo” período de gestación, hasta que dejes de ser una embarazada y te conviertas –al fin– en madre.

El primer paso es la captación, la consulta más extensa de todas las siguientes, después de haber confirmado en la pantalla del monitor del equipo de ultrasonido la presencia del futuro bebé, que en ese momento es tan solo una pequeña masa sanguinolenta, una mancha apenas perceptible.

Y empiezan los papeles, muchos papeles; cada consulta se traduce en un sinfín de preguntas, ninguna de más, exactamente las necesarias: vives en casa de mampostería, abortos anteriores, infecciones de transmisión sexual, duermes y orinas bien, molestias, dolor bajo vientre, tomas las pastillas y cientos de aspectos que el médico de la familia ha de verificar y escribir una y otra vez en dos libretas, sin papel carbón ni fotocopia, a mano.

Por lo general las consultas son cada un mes, mas si presentas algún riesgo –el mínimo– serán más frecuentes y allí estarás, de nuevo en el “caballo”, piernas abiertas, espéculo, relájate, respira profundo, cuello limpio, cerrado…

No faltarán los análisis –de todo tipo–. Los más agotadores son los de los primeros meses, desde VIH hasta cuánto se les ocurra, una “exageración de pruebas”, que de no ser por la certeza de estar embarazadas, cualquiera pensaría que estamos a punto de morir, por suerte para nosotras, de felicidad al marchar bien.

Pero el miedo lo empezamos a conocer con las genéticas, la del alfafeto y el ultrasonido donde se revisa el diminuto corazón y se cuenta cada miembro, cada dedo…; no importa si alguna vez temiste, el verdadero temor lo inauguras cuando con recelo comienzas a velar por la vida de tu hijo.

Quieres, entonces, vivir feliz, dormir sin sobresaltos, pero ahí están de nuevo las consultas y varios especialistas preguntándolo todo, cervicometrías, ultrasonidos, vacunas y encima, terreno: la enfermera haciendo la visita en casa, y una que sí, que come tan bien como hace una semana y no, no tiene dolores bajo vientre, como tampoco los sufría una semana antes.

Mas, les tomamos cariño y les preparamos café, o regalamos un bolígrafo porque de tantas notas se les ha agotado la tinta del suyo; mientras, ellos conocen a tu familia y hasta preguntan por el nombre que escogeremos o por cómo va la canastilla.

Asimismo debemos lidiar con el calor, el peso, el reposo y tratar de dormir siempre del lado izquierdo para que el feto se oxigene mejor, y una se angustia con aquel pelo mitad teñido mitad natural.

Al final, llega el alumbramiento feliz y lo agradecemos, cada madre es capaz de comprender que eso que quizá nos sofocó durante nueve meses es el resultado de un sistema primario de salud que deja muy poco margen a las casualidades y a las sorpresas, por lo cual disfrutamos de un bebé sano entre los brazos.

Podría decir que puede parecer de locos el ajetreo, pero a la misma vez el mejor a pesar del injusto, criminal e ilegal bloqueo económico impuesto por Estados Unidos durante más de cinco décadas a esta nación que ha ofrecido a la Organización Mundial de la Salud (OMS) poner 25 000 especialistas para llevar a cabo programas de atención primaria en diferentes países y que ostenta, entre otros, elevados indicadores tales como la baja tasa de mortalidad infantil (4.0 en 2017) y la expectativa de vida de la población (78.45 años).

Por eso, no me sorprende tampoco la declaración, por parte de la Organización Panamericana de la Salud y la OMS en junio de 2015, de Cuba como el primer país en eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH y la sífilis congénita, o el reciente reconocimiento en la Conferencia Mundial sobre la Atención Primaria de Salud celebrada en Kasajastán, el pasado mes de octubre.

Son los derechos humanos que Cuba defiende para todos, cada día, cada hora, mientras los grandes medios del imperio, enemigos confesos, los manipulan, ocultan sus resultados tangibles y mienten.

 

 

Isla de la Juventud
Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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