Aislamiento sin exclusión

Con la irrupción en el mundo del nuevo coronavirus muchas cosas han cambiado. Cuando por fin llegue el día en que erradiquemos la pandemia, nada será igual, pero lo que sí no cambia ni cambiará es la solidaridad de los cubanos, sin pedir nada a cambio, sin importar posición social, nacionalidad, sexo, edad o credo; para quienes nos necesitan en cualquier latitud.

Es un valor trasmitido de generación en generación. Suman cientos los profesionales de la salud que ponen sus conocimientos al servicio de otros en la dura batalla. A esos, y a quienes permanecen en suelo patrio enfrentando la enfermedad, cada noche el pueblo dedica calurosos aplausos de reconocimiento.

Sin embargo, como el ser solidarios viene desde la cuna y es parte de nuestro ADN, existe otro grupo de cubanas y cubanos que día a día también regalan su altruismo a aquellos que aguardan en los centros de aislamiento con la posibilidad de portar el SARS-CoV-2.

CENTRO DE AISLAMIENTO

Parte de la brigada junto a Liván Fuentes Álvarez, presidente del Gobierno local. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Desde el pasado dos de abril el ambiente en la Escuela de Iniciación Deportiva (Eide) Fladio Álvarez Galán se ha transformado por completo. El rebullicio habitual de una institución de este tipo, habitada por la energía de los futuros campeones, ha dado paso a jornadas de tranquilidad y sosiego.

La Eide fue convertida en uno de los centros de aislamiento destinados a pacientes que tuvieron contacto directo con personas reportadas de positivo.

Allí más de 30 trabajadores se esmeran para brindar la mejor atención. Son 35 personas, cuatro de Cayo Largo del Sur pertenecientes a la Delegación Territorial del Turismo, seis del Grupo Municipal de la Cruz Roja y 25 de la Dirección de Deportes aquí.

Ultimando detalles para dar el servicio de cena. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Todos tienen su función, los del Turismo y la Cruz Roja llevan hasta los dormitorios la alimentación a los internados, mientras el personal de Deportes se encarga de la limpieza, higiene y organización del centro en su totalidad.

“Lograr que el paciente se sienta a gusto, con seguridad y comprometido con la responsabilidad que le corresponde, disciplina y cumpliendo con las medidas sanitarias, es la premisa de la brigada”, señaló Emeterio Ribeaux Velázquez, director de la Eide.

Todos comparten la labor como familia. Así es para Tamara García Mirabal, auxiliar del hotel Sol Cayo Largo en el polo turístico de igual nombre al sur de Cuba. “Nos asignaron la misión en la dirección del Turismo y dimos el paso al frente aun sabiendo los riesgos y las complejidades. Es nuestra obligación aportar en lo que siempre hace la Revolución: proteger a su gente y lo hacemos contentos”, expresó Tamara mientras prepara el servicio de la cena.

“Trabajo como pantrista aquí, llevo el desayuno, almuerzo, la cena y las tres meriendas, hasta donde están quienes aquí deben permanecer como parte de las medidas contra la Covid-19. Ellos están satisfechos con la atención, nos felicitan y eso nos estimula”.

Destacó que tiene garantizadas las condiciones y los medios de protección para su quehacer, como los piyamas, nasobucos, gorros, guantes, botas y batas, los cuales cambian tras cada servicio realizado.

“Vamos a casa a diario, un ómnibus nos trae a las 7:30 a.m. y nos regresa a las 8:00 p.m. Al principio a mi familia le impactó, pero luego comprendieron la importancia de la misión, con la cual estoy feliz”.

García Mirabal convocó a la conciencia, organización y unidad para enfrentar con éxito la actual situación, empleando con sostenibilidad los recursos en el empeño de salir adelante y vencer.

Chris Núñez, jefa del Grupo Municipal de la Cruz Roja. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Chris Núñez Villavicencio, jefa del Grupo Municipal de la Cruz Roja, también dejó un mensaje para los pineros. “Les pido cuidarse, mantener la distancia, lavarse las manos, quedarse en casa, ya después podremos abrazarnos, besarnos, ahora el país necesita del aislamiento social”.

Tamara, auxiliar del hotel Sol Cayo Largo. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Al igual que Tamara, esta joven se desempeña como pantrista y confiesa: “La Cruz Roja nos movilizó a través de Salud Pública, respondimos al reto, así me siento mejor persona y más sabiendo que otros necesitan de nuestra ayuda”. La familia de Chris no deja de preocuparse, pero ella le explica que cumple con la protección.

ACONDICIONAMIENTO Y ORGANIZACIÓN

Emeterio Ribeaux, director de la Eide. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Mientras ese entusiasta “piquete” ultimaba detalles para repartir la cena, encontramos a Emeterio pendiente de cada detalle.

“Desde la orientación de la tarea –nos dice– creamos tres grupos con trabajadores de varios combinados deportivos y uno más con la dirección del centro. Acondicionamos los dormitorios de hembras para una capacidad inicial de 96 pacientes, luego preparamos el bloque de varones con cuatro recintos para 120.

“Cumplimos las indicaciones de los especialistas y aunque la capacidad de los cubículos es de 16, en aras de mantener la distancia los dispusimos para cuatro con un espacio de dos metros entre literas. Ahora se utilizan solo las camas de abajo y de ser necesario también usaríamos las de arriba”.

En cada albergue ubicaron un trapeador, frazada de piso, cubetas, cloro e incluso entregaron por cubículo un recipiente con esta sustancia para desinfectar el área y mantener la higiene.

Colocaron, además, un televisor para mantener informadas a las personas, un ventilador por cubículo y a partir de la necesidad del paciente cubren esta según la disponibilidad.

“Sabemos de la falta de recursos –agregó el director–, y nos empeñamos en mejorar las condiciones y solucionar deficiencias. “Tuvimos dificultades al inicio porque se planteó que aquí laboraría el personal de Salud Púbica, Turismo y Comercio y Gastronomía, pero finalmente nuestros trabajadores asumieron la tarea”. Añadió que la Dirección Municipal de Salud apoya con las provisiones y la de Deportes puso los suministros disponibles para los atletas.

“Hay satisfacción con la alimentación y la atención. A los niños menores de 13 años les brindamos leche a primera hora del día, a los adultos mayores, jugo de mango por si no les gusta el refresco y atendemos a los diabéticos e hipertensos.

“Por la mañana revisamos un parte para identificar a pacientes y diferenciar su atención según el diagnóstico e indicaciones del equipo médico -dos doctores y tres enfermeros- que atiende y visita a quienes aquí permanecen, además de hacer las historias clínicas cuando arriban al centro”, concluyó.

Por el momento, se añora el ajetreo de estudiantes y profesores en áreas deportivas, aulas y otros lugares, y extraña la algarabía de los muchachos en pos de medallas y mejores resultados docentes.

Como una gran familia los pantristas se ayudan en todo. Foto: Yesmani Vega Ávalos

Hoy no están aquellos, pero están otros batallando por la vida, entregando lo mejor de sí para asegurar este necesario aislamiento, sin exclusiones, para que pronto los pasillos vuelvan a colmarse de jóvenes llenos de sueños por cumplir.

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Yuniesky La Rosa Pérez
Yuniesky La Rosa Pérez

Licenciado en Comunicación Social en la universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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