¿Aguas radioactivas contra la covid-19?

La primera zona pinera en cuarentena en este rebrote me remonta a una coincidencia y hace que comparta una oportuna reflexión relacionada con la pandemia a la cual nos enfrentamos. Don Andrés Acosta era –al morir– el Comandante Militar y Juez Pedáneo de Isla de Pinos, antes de fundarse Nueva Gerona. Vivía en Cayo Bonito –hoy la Guisa, aislada y cercada por su vínculo a un evento de trasmisión local–, algo apartado de la primitiva Santa Fe.

Esta vez la historia también nos cerca y sugiere. El doctor Don José de la Luz Hernández, descubridor de las propiedades curativas de las aguas santafesinas y olvidado fundador del actual poblado, escribió el seis de octubre de 1880 a los señores Corregidor y concejales de Isla de Pinos: “…en el estado actual (de Santa Fe) no habiendo médico ni botica, ni cementerio, ni cura, ni comunicación expedita…”.

Lo hacía desde la antigua casona que perteneció a Don Andrés Acosta, en Cayo Bonito, donde residía, a medio kilómetro del llamado Pueblo Nuevo; diez años antes, corazón de la entonces emergente Ciudad Balneario.

El desalentado galeno había dedicado su carrera al empleo de las aguas curativas y tenía comprobados los resultados, pero desconocía la razón de su eficacia. Aún la ciencia no había descubierto la radioactividad. Ante lo inexplicable, buscó en el santoral católico la patrona celestial más cercana al fenómeno y las puso bajo la advocación de Santa Rita, Abogada de los Imposibles.

Tantos años de observación, de llevar minuciosos protocolos médicos, le permitieron conocer, entre otras cosas, que estas aguas eran una medicina espectacular para (los virus de) la gripe, la varicela, el sarampión, las paperas, los herpes 1, 2, 3 y Zóster…

Foto: https://www.radiorebelde.cu/noticia/las-aguas-magicas-santa-fe-20190703/

A partir de 1996 iniciamos –a esto dediqué diez años–  el rescate de aquel manantial, el Santa Rita. Sus aguas continuaban tan efectivas como en tiempos de Don José y lo comprobamos: los virus tratados con ellas tienen una vida efímera y desde el primer día de aplicación entran en retroceso acelerado, reduciendo el tratamiento a la mitad del tiempo, o menos.

¿Ocurrirá lo mismo con sus primos los coronavirus, tan de actualidad? ¿Perdemos algo al verificar si resultan efectivas contra la covid-19? No, ¿verdad? Hasta donde alcanzo nadie comprobó todavía el efecto de la radioactividad contra este coronavirus.

¿Qué tal si logramos reducir a la mitad el tiempo de cuarentena o aislamiento? ¿Imaginan el impacto económico, por solo mencionar uno de los tantos posibles?

Aquí, en esta “vitrina experimental”, parafraseo al presidente de la República Miguel Díaz-Canel, las condiciones están dadas para una comprobación tan prometedora. Tenemos a los positivos o sospechosos y agua radioactiva que ingieren a diario pacientes y trabajadores en la sala de Fisioterapia del policlínico del poblado en cuestión.

No se viola el protocolo en uso contra la covid-19; se trata solo de agua –certificada como apta para consumir– y cualquier persona, sana o enferma, debería ingerir por lo menos dos litros al día.

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One Reply to “¿Aguas radioactivas contra la covid-19?

  1. Mientras vivió Montane tu trabajo progresaba pero al fallecimiento del mismo tu trabajo se fu a bolina porque nadie más te apollo y todo tu esfuerzo dedicado se perdió y ahora nadie te hace caso ni le interesa reabrir el balneario que podría resultar una fuente de ingreso de divisa

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