Agromena, proyecto bondadoso con el medio

Foto: Yoandris Delgado Matos

Una novedosa formulación de minerales industriales modificados con portadores de nutrientes químicos solubles pretende lograr el Proyecto Agromena, llevado a efecto mediante una colaboración de la empresa Geominera con la universidad Jesús Montané Oropesa.

Andrés Acosta Vila, ingeniero en Minas y coordinador del proyecto desde la casa de altos estudios pinera, explicó cuestiones fundamentales de tal emprendimiento que avanza en las fases de prueba en el campo, especialmente con productores locales.

“Desde el pasado año trabajamos en el Proyecto de Desarrollo de la Agromena Autóctona Pinera. La agromena no es nueva en el mundo; existe en Cuba y se ha desarrollado con minerales que no tenemos aquí; de ahí que para el territorio sea costoso adquirirla debido a los precios de su transportación.

“Por ello a partir de nuestros conocimientos y con la participación de los geólogos identificamos seis minerales que pudiéramos utilizar, de los cuales en enero tomamos una muestra para ser analizada en el Laboratorio Municipal de Suelo y luego a uno en La Habana con el fin de buscar resultados más precisos”.

Ingenieros Agrónomos de vasta experiencia y profesores de Química conforman, además, el equipo de investigación, quienes mediante una extensa labor determinaron los minerales a aplicar en dependencia de los dos tipos de suelo de la Isla, que son fundamentalmente ácidos.

“Aquí los suelos son arenosos y arcillosos, por ello de acuerdo al tipo de cultivo serán los nutrientes que se les aplicarán, por ello elaboramos siete muestras de diferentes composiciones para emplearlos en terrenos de seis productores”.

Distribuidos en diversas áreas, esta etapa experimental contempla la utilización de las mezclas en cultivos de granos, piña, plátano, boniato, yuca, entre otros, con el propósito de “evaluar la respuesta agroproductiva de dosis y momentos de aplicación de la agromena autóctona”, especificó Acosta Vila.

Los campesinos con tal encomienda a su cargo contarán con una Descripción de Protocolo, documento que regirá el seguimiento al proyecto y las características y condiciones de los sembrados; al final, ellos mismos realizarán un detallado informe con las observaciones durante el proceso, según explicó Andrés.

Este estudio, con antecedentes de trabajo conjunto en el 2020 con la empresa agroindustrial Jesús Montané Oropesa, significará a mediano y largo plazos un beneficio para el territorio inmerso en un Plan de Desarrollo Integral que exige los máximos esfuerzos al programa agrícola, el cual se ve frenado por la escasez de fertilizantes como resultado de los altos precios en el mercado mundial y del bloqueo del gobierno de EE. UU. a Cuba.

La Isla de la Juventud necesita revertir su situación en cuanto al rendimiento de las cosechas agrícolas y es en este mejorador de suelos o abono natural –formulado a partir del uso de materia orgánica combinada con minerales como la zeolita y el carbonato de calcio– donde encuentra su esperanza más cercana.

“Le damos todo el seguimiento al Proyecto de la Agromena y aunque no va a aportar los niveles productivos de un fertilizante
–dijo el coordinador– significará una mejoría a nuestros suelos”.

El cronograma del estudio prevé que el comienzo dé resultados al cierre del año en curso e inicios del 2022 y a partir de estos, para beneficio de los agricultores, la Isla de la Juventud pueda contar con una fábrica de agromena, cuyo empleo no solo será amigable con los suelos y el medio ambiente.

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Casandra Almira Maqueira
Casandra Almira Maqueira

Licenciada en Estudios Socioculturales en la Universidad Jesús Montané Oropesa, Isla de la Juventud

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