Aedes, otro enemigo que mantener a raya

¿Sabía usted, estimado lector, que recientes estudios del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí –el conocido IPK– han demostrado que un individuo puede cursar al mismo tiempo con la enfermedad de la covid 19 y el dengue, poniendo en un mayor riesgo su supervivencia?

Le digo esto porque para nadie es un secreto que el combate contra el coronavirus ha sido una prioridad en el último año, sin embargo, aunque en la Isla no existen hoy casos positivos de ninguna de las cuatro enfermedades trasmitidas por el Aedes aegypti
–Chikungunya, Zika, Dengue y Fiebre amarilla–, sí están las condiciones propicias para un posible brote y ante este tema, muchos ciudadanos somos cuando menos, indolentes.

De un índice de infestación permisible de 0,05, el del territorio en la actualidad es de 0,31 que, si bien no es el más alto que hemos tenido con respecto a años precedentes, dadas las altas temperaturas sí representa un peligro potencial.

Si a esto le sumamos que, de acuerdo con el jefe del departamento de Lucha Antivectorial aquí, Antonio Suárez, en este momento se cuantifican 79 focos, principalmente en las áreas de salud de los policlínicos Juan Manuel Páez Inchausti y Leonilda Tamayo Matos, el tema ya es preocupante.

Pero si aún cree que no hay por qué hacer tanto hincapié en este tema déjeme darle un dato importante. En ese grupo de focos destacan los de las escuelas de arte Leonardo Luberta Noy y el seminternado Abel Santamaría y sí, estos centros educacionales no están funcionando de forma regular, pero sí lo hacen los círculos infantiles Ismaelillo, Llorca y el del poblado de Patria, donde también se ha encontrado la presencia del vector, por lo que, entiéndalo bien, es la seguridad de nuestros niños la que está en juego.

Otro punto que me parece relevante tratar es que, en las más de
18 000 viviendas visitadas por parte de los operarios de Vectores se han aplicado cerca de 240 multas en correspondencia con el Decreto Ley 272, al incurrir en violaciones típicas como patios sucios, almacenamiento de agua en depósitos sin tapas y otros que, “casualmente” constituyen los principales generadores de foco en el territorio.

Entonces resulta evidente que el autofocal familiar y en centros de trabajo es una tarea pendiente, la pregunta es ¿hasta cuándo?

No basta con que las autoridades de Salud Pública y esos mismos operarios que se desgastan bajo el sol visitando casas le hagan notar si hay presencia o no del Aedes en su hogar y como plan de acción se hagan barrio batidas y tratamientos intradomiciliarios si luego olvidamos hacer un seguimiento y mantener la higiene. Gastar recursos aún en nombre de la salud no es un lujo que podamos permitirnos en medio de la situación por la que atraviesa el país.

Conciencia y responsabilidad, ese es el llamado que desde estas letras hacemos. Si con disciplina se ha logrado mantener a raya a un enemigo peligroso como lo es la covid 19, con el Aedes podemos hacer igual.

Velar por el bienestar propio y del pueblo pinero en general nos atañe a todos. Cumplamos con lo establecido, esa opción siempre será más fácil que luchar por la vida desde una sala de hospital.

Isla de la Juventud Opinión Salud
Yenisé Pérez Ramírez
Yenisé Pérez Ramírez

Licenciada en Periodismo en la Universidad de La Habana

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