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adiestrados2Para un recién graduado comenzar su etapa laboral deviene motivo de alegría pero también de tristeza. El jolgorio de la vida estudiantil, donde creemos ser independientes se aleja e inician las tareas y responsabilidades como trabajador.

 

Experiencias positivas y negativas existen varias en Isla de la Juventud en cuanto al Adiestramiento Laboral, proceso incluido dentro del Servicio Social y no siempre bien comprendido

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Para un recién graduado comenzar su etapa laboral deviene motivo de alegría pero también de tristeza. El jolgorio de la vida estudiantil, donde creemos ser independientes se aleja e inician las tareas y responsabilidades como trabajador.

Ese primer período resulta novedoso y un poco complejo; la familiarización con el colectivo, el conocimiento del objeto social y la organización del centro; así como las características del sistema de trabajo forman parte del Adiestramiento Laboral, proceso incluido dentro del Servicio Social.

La Resolución No. 9 del 2007 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social lo define como el modo de formación que posibilita a los recién graduados de nivel superior y de técnico medio, su adaptación y preparación complementaria para consolidar y desempeñar los conocimientos adquiridos y el desarrollo de habilidades prácticas que le permitan estar capacitados para asumir un cargo determinado en la entidad donde fueron asignados.

Sin embargo, tanto jóvenes como funcionarios de diferentes organismos desconocen en qué consiste y deben hacer durante esa etapa, decisiva en la inserción al mundo laboral y que no siempre se le da la debida importancia.

Experiencias positivas y negativas existen varias en el territorio. Me atrevería a decir que pesan las negativas, pues en ocasiones ubican al adiestrado en lugares o departamentos no afines con su perfil, los encargados de orientarlo, controlarlo y evaluar su desempeño tienen otras prioridades, y hasta llega a representar una “amenaza” para algunos compañeros; otras cuestiones lo desmotivan y lo conllevan a optar por el traslado hacia otra institución.

En el 2011, en la Isla, se graduaron 69 estudiantes de nivel superior y 316 técnicos medios, aunque la mayoría fue ubicada en las entidades correspondientes, todavía quedan algunos pendientes de la Enseñanza Técnica y Profesional; lo anterior difiere con la necesidad de lograr que las matrículas en las diferentes especialidades y carreras estén en correspondencia con las demandas del desarrollo de la economía y la sociedad pinera.

Al indagar entre adiestrados y funcionarios de la Dirección Municipal de Trabajo y Seguridad Social pudimos corroborar que otra de las problemáticas es la inadecuada atención al egresado por parte del departamento de Recursos Humanos, del tutor asignado y de la dirección del centro.

Las entidades receptoras deben brindarle apoyo y explotar al máximo sus conocimientos, ubicarlo donde sea más útil, no verlo como un estorbo o un peligro y valorar la oportunidad de fusionar teoría y práctica, juventud y experiencia.

Es indispensable mirar este período como una etapa de aprendizaje donde elevará su capacitación y habilidades. Es responsabilidad de ese joven de aprehender y alcanzar destreza e independencia como profesional, mantener la disciplina y buena actitud ante el trabajo.

Su posición de recién graduado no le asegura una plaza, por tal motivo debe ser capaz de estar a la altura de lo que la institución necesita y demostrar su idoneidad en aras de ocupar el cargo para el cual se esté preparando; ello propiciará que el tránsito de la vida estudiantil a la laboral resulte más llevadero y su estancia en el centro sea provechosa para todos.

 

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