Actor comprometido y renovado

Foto: Wiltse Javier Peña Hijuelos

A Israel Martínez Domene, actor de primer nivel a quien se le dedica la Jornada de la Cultura Pinera, lo conocí muchísimo antes, cuando apenas salía de la adolescencia y le asignaban roles de estudiante en las obras que presentaba el grupo de teatro juvenil Pinos Nuevos.

Primero, según me cuenta, “hacíamos un trabajo de investigación científica programada, asesorados por la teatróloga Esther Suárez Durán; comprendía la visita a escuelas en el campo, comunidades, hogares de ancianos y casas de cultura, hasta sacar en limpio cuál era su problemática circundante”. Luego la representaban de manera reflexiva en esos escenarios, con sus expresiones y actitudes inequívocas.

Un verdadero espejo social donde mirarse y corregir defectos era su empeño, eso fue la agrupación teatral a la que Israel ha dedicado su vida.

“Hoy no somos tan ambulantes: tenemos una sede que se remodela. No hay escuelas en el campo y la Isla tiene un desarrollo sociocultural distinto. El tiempo nos cambia a todos y a todo”.

Es cierto –razono mientras le escucho–, pero cuánto nos hace falta, ahora mismo, sacar ese teatro de la sala, facilitarle que vaya a los poblados y trate la incidencia de las redes sociales en los jóvenes, el reordenamiento monetario o hasta una visión bocacciana de la pandemia… Los temas que lo precisan son muchos; los actores están, como siempre, deseosos de ser más útiles. Falta solo comprender la necesidad social que tenemos de retomar su pasado teatral y potenciarlo.

Israel es el único fundador de Pinos Nuevos que permanece en el territorio y acumula una larga experiencia en radio y televisión que ha corrido en paralelo con su vocación por las tablas, un medio de interactuar con el público que para un verdadero actor resulta insustituible.

Los reconocimientos a su labor, acumulados en tantos años, conforman una larga relación, mas él destaca la Orden Majadahonda que le otorgara la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por su misión en Nicaragua, la Medalla Raúl Gómez García y el atributo la Flor de Azahar, uno de los más pineros y recientes.

Este matancero, nacido en Colón, considera que el homenaje en esta Jornada de la Cultura Pinera no debe verse como un reconocimiento a su persona sino al grupo de actores que renovándose en el tiempo le han acompañado siempre. Relevo imprescindible para mantener en activo a la agrupación iniciadora de una nueva ola del teatro comprometido con el quehacer de una sociedad distinta, digna y participativa en el Municipio.

“Un actor no puede vivir del teatro, tiene que vivir para el teatro; y hasta disfrutar el sacrificio que eso implica”, aseguró.

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