Actitud

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

Resulta evidente que la abundancia de recursos naturales juega un rol principal en la prosperidad de una nación, pero no es el único eslabón que lleva a la satisfacción; existen actuaciones inherentes a los hombres que sí son determinantes en una cuestión que concierne al nivel y calidad de vida de las personas.

pedro-opinionPor Pedro Blanco Oliva

Resulta evidente que la abundancia de recursos naturales juega un rol principal en la prosperidad de una nación, pero no es el único eslabón que lleva a la satisfacción; existen actuaciones inherentes a los hombres que sí son determinantes en una cuestión que concierne al nivel y calidad de vida de las personas.

 

Pongamos algunos ejemplos, sin pretender absolutizar y salvando las distancias en cuanto a idiosincrasia, modos y latitudes geográficas.

 

Japón es un territorio formado por un grupo de islas, pequeño y montañoso que no sirve para la agricultura ni la ganadería, sin embargo, es una potencia económica mundial. Por su parte Suiza, sin océanos, tiene una de las mejores flotas náuticas del planeta. Mientras Egipto e Irak, con una cultura milenaria y ricos en petróleo, son países pobres.

 

Tampoco la inteligencia y la raza marcan la diferencia, profesionales de África y Latinoamérica demuestran excelentes resultados en Europa y otros lugares del llamado primer mundo.

 

Los discursos realizados por el general de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, se ha referido a la cuestión en sus últimos discursos en cuanto a la actitud ante cualquier hecho o fenómeno social, que es en definitiva lo que marca la diferencia.

 

Y es que para hacer realidad los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución es necesaria la conducta de las personas.

 

A mi modo de ver y no pretendo dar lecciones a nadie y mucho menos imponer criterios, que pueden discreparse o no, para salir adelante tenemos que cumplir algunos principios, vitales a la hora de lograr el éxito esperado para hacer más eficiente nuestro Socialismo: el amor al trabajo, el orden, lo ético como principio básico, la integridad, la puntualidad, la responsabilidad, el deseo de superación, el cumplimiento de las leyes y los reglamentos, el respeto por el derecho de los demás, el esfuerzo por la economía…

 

Como se puede apreciar no somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros, aunque en nuestro caso particular el criminal bloqueo imperialista nos prive de la adquisición de numerosos recursos para elevar el nivel de vida de la población.

 

Esta acción del gobierno norteamericano conlleva de igual manera al encarecimiento de las actividades mercantiles, por cuanto se tienen que adquirir en países lejanos con la consiguiente elevación del costo de los fletes, lo cual conduce a erogaciones superiores.

 

Una simple mirada territorial nos dice que en múltiples ocasiones hemos carecido de esa organización necesaria para cumplir con las tareas asignadas, incluido una sistemática exigencia y control.

 

Simplemente somos pobres por nuestra actitud y nos ha faltado carácter para cumplir estas premisas básicas del funcionamiento de la sociedad.

 

Un mayor empeño puesto en nuestros actos junto a un cambio de actitud, puede significar la entrada del país por la senda del progreso y el bienestar.

 

Las nuevas generaciones en franca armonía con las presentes y teniendo en cuenta el ideario de nuestros próceres, contribuirán de manera decisiva a alcanzar ese objetivo supremo si en verdad nos adueñamos de esos valores tan necesarios.

 

 

 

Comparte esta noticia:

{loadposition botonessociales}

 

{loadposition tabfinal}