Acorralar los precios

 

 

 

 

 

 

 

“Uf, estos nuevos precios me tienen con la cabeza mala”, escucho mientras camino hacia el supermercado Abel Santamaría. En realidad han sido disímiles los comentarios desde el comienzo del año en curso, cuando al unísono arrancó el Ordenamiento Monetario en el país y, por ende, en el Municipio.

Comprensible hasta cierto punto, pues a pesar de ser diferente y complejo el contexto económico mundial, el recrudecimiento del bloqueo estadounidense, las persecuciones financieras, entre otros factores, Cuba continuó con los subsidios y las gratuidades, de ahí que los cubanos pagábamos ínfimas cuantías por determinados productos y servicios.

Entendible, también, la necesidad de atemperarse con los nuevos tiempos y potenciar la economía nacional, de ahí la Tarea Ordenamiento, con la cual se ha producido una devaluación del peso que lleva a un incremento de los costos, no solo a nivel doméstico sino a nivel macro.

Tanto esta desvalorización como la reforma integral de salarios y una corrección de precios mayoristas y minoristas hacen que se produzca una transformación importante y, sobre todo, un aumento de precios de un grupo de productos y prestaciones.

No obstante, considero que todavía queda mucho por aprender en cuanto a formación de precios, pues varios de los propuestos no solo han provocado malestar entre los pobladores sino también modificaciones en aras de ajustarlos más al entorno actual y al bolsillo de las familias.

Así lo reconocía la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, durante su comparecencia en la Mesa Redonda, donde manifestó: “Es válido reconocer el papel que está desempeñando la población en general, para que la implementación del Ordenamiento Monetario y financiero y las políticas que en materia de precios el país se ha trazado, se implementen correctamente”.

En el territorio las principales denuncias han estado relacionadas con las tarifas eléctricas, el pan, el helado, el precio del Sistema de Atención a la Familia, las ofertas en la gastronomía, el transporte público, las piezas de los equipos electrodomésticos, los productos del cárnico, sobre todo los ahumados y embutidos, donde un kilogramo de jamonada especial asciende a los 200 pesos.

Durante la conformación de los precios por parte de las empresas, no pocas optaron por los valores máximos con el objetivo de incrementar sus ganancias en poco tiempo, sin realizar análisis previos y objetivos acerca de los costos fijos y variables de sus productos o servicios e, incluso, sin tener en cuenta el valor agregado, con el cual pueden obtener mayores dividendos.

Al respecto el presidente de la República, Miguel Díaz- Canel, fue muy preciso al plantear que en algunos casos se ha apreciado falta de objetividad y coherencia en la formación y aprobación de los mismos, lo cual ha incidido de manera negativa en el estado de opinión de las personas.

Este proceso de ordenamiento debe, aún en medio de este complejo escenario, conducir a una verdadera eficacia de la empresa socialista y no a incumplimientos como los 127 000 litros de leche y 130,1 toneladas de carne de res dejadas de entrar a la industria en el 2020; de ahí las insuficientes producciones y quizá los elevados precios de sus surtidos.

Ello me lleva a preguntar ¿en qué medida tales inobservancias inciden en la entidad, en sus finanzas o salarios? Sinceramente, la solución no pueden continuar siendo los importes desmedidos de sus producciones.

Se trata de acorralar los precios desmedidos, asumir los retos con inteligencia y preparación, la cual conduzca a esa estrategia que propicie aprovechamiento óptimo de los recursos, cumplimiento de los planes, incrementos y encadenamientos productivos, ventas, ganancias y satisfacción del cliente, lo cual se traduce en mayor eficiencia, productividad, riqueza y bienestar.

Isla de la Juventud Ordenamiento
Karelia Álvarez Rosell
Karelia Álvarez Rosell

Licenciada en Defectología en la Universidad Carlos Manuel de Céspedes, Isla de la Juventud. Diplomada en Periodismo con más de 30 años en la profesión.

Colaboradores:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *